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'Orgullo y pasión': y Hollywood vino a España

TVE emite hoy una de las primeras superproducciones norteamericanas rodadas en nuestro país

Sí, no cabe duda de que fue esta película la que decidió a los magnates de Hollywood a rodar en nuestro país superproducciones como Salomón y la reina de Saba, Patton, La caída del Imperio romano o 55 días en Pekín. Hasta Orgullo y pasión, los productores norteamericanos no se habían dado cuenta de que España era un lugar ideal para rodar exteriores y, más tarde, también los interiores de sus grandes películas. Además de que el personal técnico estaba muy capacitado, los salarios, el material y los servicios resultaban más baratos.

El director de Orgullo y pasión, Stanley Krarner, declaró al término del rodaje su satisfacción por haber trabajado con unos niveles de calidad y de eficacia totalmente comparables con los que se alcanzaban en Hollywood- Y es que Orgullo y pasión fue una película complicada.Uno de los principales problemas que tuvimos que afrontar fue el de los traslados del gran cañón, que era casi un protagonista de la película, a las numerosas localizaciones: Segovia, El Escorial, Ávila, Puerto del Pico, Torrelaguna, Santiago de Compostela, etcétera. El transporte, aunque se realizaba en horas acordadas previamente con la Dirección General de Tráfico, era lento debido a su gran tamaño, y fue necesario operar con dos cafiones. El primero se situaba en el lugar del rodaje, y el segundo, en la siguiente localización. También se utilizó un tercer cañón en miniatura, de 1,50 metros, para las secuencias en los rápidos del río Miño en Galicia.

El equipo de rodaje lo componían más de 240 personas, que trabajaron a destajo en muchas ocasiones, venciendo con éxito numerosas dificultades. Por ejemplo, en Hoyo de Manzanares hubo que derribar más de 50 muretes de piedra para que el derrotado ejército español pudiera desplegarse por la llanura conseguida; una masa de 5.000 hombres, carros y caballería. Y, al terminar los rodajes, volver a colocar los muretes en sus primitivos lugares.

La falsa muralla

Otras secuencias que exigieron una gran preparación fueron las que se desarrollaron en Ávila.En uno de los ángulos de la muralla que rodea la ciudad hubo de construirse otra falsa, que rompería el gran cañón, para que entraran por la brecha los atacantes. La imitación fue tan lograda que los curiosos tenían que golpearla para convencerse por el sonido de que era tan sólo un decorado.

En la secuencia del ataque final participaron 5.000 extras. El rodaje duró un día más de lo previsto debido a un fallo lastimoso del departamento norteamericano de efectos especiales, que se olvidó de preparar las cargas explosivas detrás de las planchas de corcho de la falsa muralla. Por esta razón los disparos del potente cañón no abrieron brecha en el muro, y fue una pena, porque los extras el primer día corrieron decididos hacia los franceses, que disparaban desde la muralla y esquivaron sorprendidos las explosiones. Cuando dos días después se repitió el rodaje, los mozos abulenses ha bían aprendido de la experiencia anterior, y en su avance se notaban las precauciones ante las po sibles explosiones... Muy poco culminaron en esta ocasión el asalto, porque la mayoría prefirió morir en los primeros metros, en evitación de mayores riesgos

El actor Adolfo Suárez

Un dato anecdótico es que en estos rodajes de Ávila intervino como extra un joven aspirante a político llamado Adolfo Suárez, que años después llegaría a ser presidente del Gobierno español. Orgullo y pasión fue también la primera película rodada en España en la que participaron tres grandes estrellas del cine: Cary Grant, Sofia Loren y Frank Sinatra. A pesar de la fama de dificiles que suelen tener los divos, en esta ocasión no crearon ningún problema durante el rodaje. Soria Loren es una gran señora, además de magnífica actriz. Derrochó simpatía con todo el equipo.

Ella y Cary Grant congeniaron desde el primer día y daban largos paseos en los momentos de descanso. Malas lenguas les achacaron un idilio apasionado. Mentira descarada, porque, como ahora todos sabemos, entre ellos no hubo más que una sincera amistad.

Frank Sinatra, durante los rodajes en El Escorial, tenía una suite en el hotel Felipe II, pero el gran cantante prefería escaparse al terminar el trabajo a Madrid, al hotel de la Castellana en el que se hospedaba su ex mujer Ava Gardner, para regresa a la mañana siguiente a El Escorial con otros 50 kilómetros en el cuerpo. Durante los rodajes se comunicó poco con sus compañeros y con el equipo. Andaba huidizo y con gesto que para algunos era huraño y para otros melancólico. Decían que el recuerdo de Ava influía en su conducta.

A pesar del esfuerzo empleado en esta película, su alto coste y el entusiasmo desplegado por todo el equipo, no se alcanzó el éxito comercial esperado, ni se consiguió ningún oscar. Sí sirvió, en cambio, para demostrar al director Stanley Kramer, y a sus productores, las ventajas indudables de trabajar en España. Años después llegaría para muchas de las numerosas películas extranjeras producidas en nuestro país el éxito e incluso los oscars, que en ocasiones compartieron los profesionales españoles.

fue el director general de producción de Orgullo y pasión y es autor del libro Aventuras y desventuras del cine español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de julio de 1988