Los GRAPO disparan a un empresario gallego que se negó a pagarles el 'impuesto'

Miguel Pérez Curto, de 35 años, copropietario de una empresa de forjados para la construcción, fue herido de bala en la mañana de ayer en las dependencias de la factoría, situada en el polígono industrial de A Grela, en La Coruña, por un comando de los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) al que se había negado a entregar dinero. El herido, natural de Monforte de Lemos (Lugo), es primo hermano del considerado líder del Exército Guerrilleiro do Pobo Galego Ceibe, Antón Arias Curto. El comando atacante estaba formado por un hombre y una mujer jóvenes.

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Los autores de los disparos se presentaron a las 10.15 horas de la mañana de ayer en las oficinas de la empresa Pérez Curto, SA, y le entregaron al industrial un papel en el que se identificaban como miembros de la organización armada y le solicitaban una cantidad de dinero, que no ha sido revelada. Pérez Curto -casado, padre de dos hijos- se negó a entregarla, y trató de que abandonaran las instalaciones, momento en el que los asaltantes le hicieron un disparo que le alcanzó en la parte izquierda del abdomen, con orificios de entrada y de salida. La bala le atravesó superficialmente un costado.Según el relato de uno de los empleados presentes, los dos jóvenes se presentaron afirmando que acababan de hablar por teléfono con Pérez Curto, la comunicacion se había cortado, y dado que estaban cerca, preferían reanudarla en persona.

El comando, un hombre y una mujer entre 30 y 35 años. El varón tenía el pelo cortro y rizado, mientras la mujer lucía un moño. Ambos hicieron ver a los empleados que estaban armados y les dijeron: "Estaros tranquilos, que no pasa nada".

Un solo tiro

Al presentarse el industrial, el joven le entregó un papel "como una tarjeta". El empresario, que estaba acompañado de dos trabajadores, la leyó y acto seguido se lo entregó a uno de los presentes, al parecer una secretaria, y le dijo: "Léela y llama a la policía".

El integrante masculino del comando extrajo una pistola y realizó un solo tiro, mientras Pérez Curto se tiraba de costado hacia el lado derecho, acto que al parecer salvó su vida.

La pareja que integraba el comando, que según los testimonios de los empleados "estaba bastante nerviosa", huyó seguidamente sin que los presentes pudieran apreciar que les estuviese esperando ningún coche. El polígono donde ocurrieron los hechos está situado a unos cinco kilómetros de La Coruña.

El herido fue trasladado al sanatorio Modelo, y, según el parte médico, el pronóstico de su estado era reservado, aunque estaba consciente y fuera de peligro.

Según la dirección del centro médico, será dado de alta en la mañana de hoy. Fuentes de la familia señalaron a la agencia Efe que ayer por la tarde incluso ya se levantaba de la cama, pocas horas después del atentado.

Según todos los indicios, los integrantes del comando parecen ser Rosario Narváez y Laureano Ortega, los mismos que intervinieron presuntamente en el asesinato de Claudio San Martín, ex presidente de Caixa Galicia, el 27 de mayo. Los dos fueron identificados al parecer por un notario coruñés que sufrió una extorsión por el mismo método (visita en el centro de trabajo, identificación mediante mensaje escrito) el pasado día 3 de junio, operación que nunca fue reconocida oficialmente y en la que habían obtenido un millón de pesetas.

Los empleados de Pérez Curto que presenciaron los hechos acudieron a lo largo del día de ayer a la Jefatura Superior de Policía para tratar de identificar a los asaltantes. El lote de fotos de los presuntos grapos -media docena- era mostrado también en algunos de los controles policiales instalados a la salida de la ciudad, que provocaron grandes atascos.

Asimismo, fuentes cercanas a la investigación señalaron que algunos barrios periféricos estaban siendo "examinados con lupa", extendiendo la red de investigaciones iniciadas a raíz de la muerte de Claudio San Martín. Según estas fuentes, no hubo ensañamiento como en el caso de San Martín, porque si hubieran querido martarle lo podrían haber hecho.

Empresarios amenazados

El delegado del Gobierno, Domingo García Sabell, que se encontraba fuera de La Coruña y se enteró por la radio del coche, se personó imediatamente en el centro médico, alrededor de las cinco de la tarde, pero no pudo acceder a la habitación donde estaba ingresado Pérez Curto porque éste estaba bajo los efectos de un sedante.

El presidente de la Asociación de Industriales del polígono de Agrela aseguró que el polígono cuenta desde hace poco con un servicio privado de vigilancia, pero sólo por la noche.

Hace unos tres años, el GRAPO había exigido el pago del "impuesto revolucionario" a varios empresarios y financieros coruñeses, entre ellos a Claudio San Martín. A raíz de la muerte del empresario, en la puerta de su propia casa, entre los estamentos de más nivel económico de la ciudad se creó una psicosis que llevó a varios a disponer de escoltas o a reforzarlas, y a otros a ausentarse durante largos períodos.

En el club de golf local, varios socios llegaron a sustituir a sus caddies habituales por guardaespaldas. Miguel Pérez Curto, pese a la boyante situación de su empresa, no era un empresario conocido por su alto nivel económico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de julio de 1988.

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