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Tribuna:

El IPC asusta al dinero

Las precauciones con que los inversores esperaban la publicación del IPC y del déficit comercial norteamericano estaban plenamente justificadas, como han demostrado unos datos que han superado las previsiones. La reacción de los mercados apenas se ha dejado notar, ya que el papel ha mantenido su espera y el dinero, el único factor que podía variar su actuación, se ha limitado a no intervenir en la sesión. El inmovilismo de los inversores parece una respuesta suficiente a esta situación, aunque no cambia demasiado las cosas respecto a sesiones anteriores, cuando casi todo el mundo prefería esperar a cubierto.El volumen negociado el pasado viernes volvió a quedar por debajo de los 9.000 millones de pesetas efectivas, lo que indica la pasividad casi absoluta de la barandilla. En la jornada de ayer no se apreció un incremento de la actividad, pues los habituales estaban haciendo números sobre el impacto de un IPC del 0,4% sobre los tipos de interés. Las subidas de tres pesos pesados, como son Endesa, Tabacalera y Telefónica, junto a algunos tanteos en unos cuantos valores industriales, dejaron las cosas tal y como estaban, es decir, plagadas de dudas y temores sobre la evolución del mercado a corto plazo.

El papel siguió presionando a los valores bancarios, y el volumen negociado descendió, lo que lleva a este grupo a coincidir con la falta de dinero del resto. Pequeñas bajas y repeticiones inclinaron el índice del lado negativo, aunque de esta forma tan sólo se ponían las cosas en su sitio. Las posiciones al cierre mostraban un mercado sin ideas y sin dinero, lo que prolonga el compás de espera que la coyuntura les había impuesto a las bolsas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de julio de 1988