"Creí que era una pistola irreal", afirma el joven herido

, "Creí que era una pistola irreal". Antonio Felipe Martínez, de 17 años, logró escribir esta frase en su cama de la unidad de vigilancia intensiva del Primero de Octubre. FJ joven, que no puede hablar, recuerda perfectamente como aquel hombre sacó su pistola el sábado, en Villaverde, tras una discusión por un aparcamiento. Antonio, que evoluciona favorablemente de su herida, se enteró ayer de que su amigo había fallecido. Mil personas participaron ayer en una manifestación en protesta por la muerte de Miguel Ángel Rodríguez. Alonso Salazar, el guardia civil, se encontraba ayer en la prisión de Guadalajara.

Antonio Felipe fue operado el lunes y se le extrajo la bala que tenía alojada entre la tercera y ,la cuarta vértebra. Ayer intentaba hacerse oír, sin éxito, por el periodista. La traqueotomía a que había sido sometido se lo impedía, por lo que hacía signos de que había agarrado al guardia civil de la muñeca, y trataba de expresar el asombro que le había causado aquel hombre cuando disparó contra su amigo Miguel Ángel.Un amigo sobre el que, pugnando por vocalizar, no ha dejado de preguntar. "No nos habíamos atrevido a decirle nada", dice su padre, Antonio Felipe Gil. "En principio le engañamos haciéndole creer que estaba en otro hospital".El deseo de contar lo que pasó en la noche del sábado, hizo que ayer el herido tomara el papel y el bolígrafo que se le ofrecía y escribiera una breve versión de lo ocurrido en la que cuenta su creencia de que aquel desconocido iba a matarles a todos y recuerda cómo el guardia civil le disparó cuando intentó sujetarle.

El joven, según los médicos, evoluciona favorablemente y pronto, si no hay complicaciones, podrá ser trasladado desde la UVI a una habitación.

Sus padres dicen que el caso será llevado por el mismo abogado de la familia del fallecido en el suceso, y siguen sin comprender lo ocurrido. "Ni mi hijo ni sus amigos tienen antecedentes, ni han robado, ni llevaban armas. Esto hay que moverlo. No se puede quedar así", dice María Martínez, la madre.

El herido y Miguel Ángel Rodríguez se encontraban el sábado, sobre las nueve de la noche, tomando unas cervezas con varios amigos en la puerta de una bodega de Villaverde. El coche de uno de los muchachos impedía el acceso a un garaje próximo. Alonso Salazar, que pretendía entrar en él, se bajó de su automovil, según los testigos, para exigir que le dejaran -el paso libre. Se entabló una discusión en la que el guardia civil de paisano sacó una porra y luego la pistola.

Ayer, más de 1.000 person as se manifestaron por las calles del barrio de Villaverde en protesta por los sucesos del pasado sábado. La manifestación, encabezada por las madres de Miguel Ángel y Antonio, discurrió en absoluto silencio, y concluyó en el lugar donde se produjo el incidente.

Fuentes de la Dirección de la Guardia Civil, consultadas por tercer día consecutivo por este periódico, declararon que no tenían información que dar sobre el suceso y la situación personal del guardia civil; pidieron que no se insistiese en recabar información y remitieron al juez o al abogado defensor. Los únicos datos aportados indican que el guardia civil estaba en activo y destinado en el departamento de archivos.

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