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Telefónica gastará 1.640 millones en reformar su sede central de la Gran Vía

La Compañía Telefónica tiene previsto gastarse 1.640 millones de pesetas en las obras de reforma de su edificio central de la Gran Vía, con objeto de potenciar su aspecto de sede social y cambiar el uso de algunas de sus plantas. Uno de los proyectos es la creación de un Museo de Comunicaciones y de otro que recoja los fondos artísticos del siglo XX que posee la compañía. Las obras, que comenzarán en las próximas semanas, supondrán la eliminación de los acondicionadores de aire, la reparación de la fachada y el cambio de su actual silueta al elevarse unos 10 metros el reloj y revestir la antena central con vidrio y metal.

El proyecto de la obra arranca de diciembre de 1986, cuando Luis Solana, presidente de Telefónica, solicitó a Andrés Perea, arquitecto rehabilitador del antiguo hospital de Jornaleros de Maudes, la reforma del edificio social.El plan, que prevé la finalización de las obras en octubre de 1990, supondrá actuar sobre los 30.000 metros cuadrados de superficie del edificio, terminado en 1929, con el fin de convertir su planta baja en Museo de Comunicaciones, habilitar el antiguo locutorio y las plantas primera y segunda para exponer las importantes obras del siglo XX que la fundación de la compañía ha ido adquiriendo en los últimos años, sustituir todas las instalaciones y dotar al inmueble de una "arquitectura inteligente" de fibra óptica y otros avances tecnológicos.

"El edificio tiene un carácter emblemático de la ciudad y cuando se construyó supuso un hito tecnológico. Lo que se pretende es recuperar esta línea de vanguardia", dice Andrés Perea, autor del proyecto aprobado por el Consejo de Administración de la Telefónica y del que tienen conocimiento la comisión del Plan Especial de la Villa de Madrid y los departamentos de Protección Civil y Bomberos.

Según el proyecto, la fachada no será muy reformada, salvo en su parte superior, que adquirirá un aspecto de edificio neoyorquino gracias a la nueva forma de la antena y a la desaparición de las parabólicas colocadas sin ningún criterio estético.

"Hay que hacer de la antena un elemento significativo que subraye el carácter rejuvenecedor con que vamos a reformar el edificio", dice Perea, que ha propuesto el traslado de las grandes antenas parabólicas a la parte posterior para que no se vean desde la calle.

"La reforma importante se producirá, sin embargo, en el interior. La distribución de las escaleras y las instalaciones actuales no cumplen los reglamentos de Protección Civil e Industria. Las escaleras serán dotadas de luz y ventilación natural y las instalaciones serán sustituidas y canalizadas a través de dos patios interiores de nueva creación", dice Perea.

Laberinto de pasillos

Junto a esta reforma para dotar a la Telefónica de una red de comunicaciones avanzada, las obras serán aprovechadas para cambiar totalmente su distribución interior, hoy formada por laberintos de pasillos y numerosos despachos sin luz natural.Para la nueva distribución del espacio se ha tomado como ejemplo el noveno piso, planta noble del edificio, en la que tiene su despacho el presidente, y cuya decoración -con mármoles, cerrajería, carpintería de maderas nobles, pinturas y muebles- diferencia esta planta de las 12 restantes.

La nueva estructura en forma de cruz que tendrán todas las plantas permitirá siempre, desde cualquier punto, ver una ventana exterior y supondrá la redistribución de los numerosos despachos. "La reducción del espacio de oficinas es lógica, pues de los 3.000 empleados que llegaron a trabajar en el edificio sólo quedan unos 350, debido a la renovación tecnológica", dice Perea.

El antiguo locutorio al que se entraba por la calle de Fuencarral se convertirá en una sala donde la Fundación de la Telefónica mostrará al público sus últimas adquisiciones artísticas, mientras por la entrada de la Gran vía se accederá al Museo de Comunicaciones.

Una gran escalera central de doble brazo, que se ampliará a medida que asciende, permitirá llegar a la planta primera, en donde se colocará el grueso de la colección de pintura y escultura del siglo XX.

Estas salas estarán preparadas y comunicadas con otros museos internacionales para que puedan trabajar los investigadores. En la planta segunda se construirá un auditorio para conferencias y en la planta 13ª un restaurante y área de descanso para invitados. En este edificio social permanecerá la actual central de la Telefónica para atender la zona centro de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de mayo de 1988

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