Crítica:Crítica
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Una buena mala

"Una furcia sin interés", le dice la carcelera al joven Stanislas Previne cuando éste acude a la penitenciaría para entrevistar a Camille, una vulgar prostituta víctima de una sociedad que no le ha hecho un hueco, o no se lo ha hecho más grande que los cuatro metros por dos de la celda. La carcelera no sabe que de los casos anónimos es de donde sacan mejor pasta los sociólogos, y Stanislas está preparando una tesis sobre mujeres criminales.Magnetófono en ristre, el muchacho atiende las anécdotas que van brotando de la garganta de Camille, un espacio existencial donde no tienen cabida atributos morales, pero sí un descacharrante humor negro, primera incursión en ese terreno de Fran5;ois Truffaut tras varios años de acariciar la comedia.

Aunque la crítica la tratara peor de lo que merecía, Una chica tan decente como yo es de lo más flojillo de Truffaut, y si se salva de la quema, que se salva; si da gusto contemplarla, es por el ritmo siempre ágil del cineasta, un par o tres de episodios muy divertidos y por la seductora presencia de una mujer grande, Bernardette Lafont, que ya había sido actriz de Truffaut en su cortometraje Les mistons y a quien todos recordamos por su memorable papel, también de prostituta arrabalera, de La novia del pirata, de Nelly Kaplan.

Una chica tan decente como yo se emite hoy a las 21.50 por TVE-2.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 08 de mayo de 1988.