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Rescatados sin vida los dos trabajadores sepultados en una mina en León

Las dos mineros que quedaron sepultados el pasado jueves por un desprendimiento de carbón en el pozo Tonín, situado cerca del puerto de Pajares -propiedad de Antracitas de Busdongo-, fueron rescatados sin vida en la madrugada de al por sus compañeros y miembros de la brigada de salvamento de la patrullera Vasco-Leonesa tras permanecer cerca de 20 horas atrapados bajo varias toneladas de mineral.

Familiares y amigos de las víctimas han denunciado la tardanza de la empresa en notificar el siniestro. A pesar de que el accidente se produjo sobre las once de la mañana, les fue notificado sobre las 17.30 horas y en algunos otros casos se enteraron por los informativos de la noche de los informativos de la noche de diferentes emisoras de radio. La Jefatura Provincial de Minas fue avisada a primera hora de la tarde.El teléfono de la mina, según fuentes de la empresa "no funcionó" ese día, por motivos que se desconocen, hasta las 22.00 horas, y el equipo de salvamento de la Hullera Vasco-Leonesa, una de las brigadas más cualificadas de la zona, distante apenas 30 kilómetros de la mina Tonín, fue advertida por la noche del suceso. Hasta ese momento, los propios compañeros de las víctimas intentaban sacar al exterior los dos cadáveres.

Julio Rubén Rodríguez, natural de Pajares, de 26 años de edad, y Rubén Idiello Fernández, de 22 años, vecino de Ventosilla, sufirieron el accidente a unos 400 metros de la bocamina, como resultado de un derrabe del mineral. Ninguno de los trabajadores de la mina Tonín -en funcionamiento desde hace año y medio-, quiso hacer comentarios sobre las causas del accidente ante el temor a ser despedidos o a que sus contratos -el 95% eventuales-, no fueran renovados. La mina tiene una plantilla de una treintena de trabajadores, todos ellos de edades comprendidas entre los 20 y los 28 años. La jornada laboral es de más de diez horas, tres más de la que establece el Estatuto Minero. Esta pequeña explotación, propiedad de Victorino Alonso, cuya producción no supera los 40 vagones diarios de carbón no cuenta con delegados de personal, ni comité de seguridad.

El ingeniero director de la explotación, que participó en las tareas de rescate, al salir al exterior, tuvo que volver a entrar en la mina entre insultos de familiares y amigos de los dos fallecidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 1988

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