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La pugna por el control de Herri Batasuna culmina con una depuración en su principal partido

Txomin Ziluaga, ex secretario general de HASI (Partido Popular Socialista Revolucionario), la principal fuerza organizada de la coalición Herri Batasuna (HB) ha sido expulsado por el comité central junto a un grupo de antiguos dirigentes afines a su línea política. Con esta decisión, adoptada a primeros de abril pero mantenida en secreto hasta ahora, culmina una fuerte crisis interna abierta en el congreso celebrado el pasado diciembre, donde Ziluaga y sus compañeros ya fueron desalojados de la dirección del partido con la anuencia de ETA. Tras el conflicto late un enfrentamiento por el control de HB en el futuro.

La medida disciplinaria sólo puede adoptarla el comité central por mayoría de dos tercios, según los estatutos, y afecta a Txomin Ziluaga y a varios militantes más, cuyo número podría elevarse a 14. El partido mantuvo ayer un mutismo total sobre el asunto. La identidad de los expulsados no ha sido confirmada. Ninguno de ellos pudo ser localizado ayer. Tampoco fue posible establecer contacto con portavoz alguno del partido en las sedes de HB.Fuentes próximas a la coalición abertzale señalaron entre los expulsados a Izaskun Larreategui, esposa de Ziluaga; Simón Loyola, antiguo funcionario de HB en Navarra; Mikel Ziloaga, coordinador del aparato de propaganda de la coalición; Javier Pascual, un hombre de influencia ideológica en el partido, y Juan Okiñena, adjunto del eurodiputado Txema Montero en Estrasburgo.

También se cita a dos militantes liberados de HB en Guipúzcoa, sin facilitar sus nombres. Las fuentes de la coalición señalaron que estos datos no han sido confirmados. "Para nosotros HASI también es una organización clandestina, nos enteramos de muchas de sus cosas por los periódicos" señaló un representante de Herri Batasuna. HASI no está legalizado, al haber sido rechazados en su día los estatutos en el Ministerio del Interior por incluir entre sus objetivos la independencia de Euskadi.

Ziluaga y sus compañeros de la dirección saliente defendían en el seno de KAS (Coordinadora Abertzale Socialista) una concepción marxista-leninista clásica. Según esta corriente, la dirección política de HB y de la propia coordinadora, integrada por ETA, HASI y otras organizaciones menores, correspondería al partido. La pretensión de dirigir políticamente ETA y HB suscitó recelos en ambas organizaciones.

Algunos sectores de la coalición consideraban asfixiante el control de HASI, donde militaba la mayoría de los liberados. A este malestar se unieron críticas en el partido por ineficacia de la dirección saliente.

Medios de HB consideran que la batalla librada en HASI tendrá gran trascendencia para el futuro de la coalición, porque en el fondo se ha dirimido el protagonismo político en el nacionalismo radical para los próximos años y para la nueva fase de normalización, que los abertzales sitúan al término de la negociación con ETA. La crisis provocada en HASI y su solución permitirán, según las mismas fuentes, reforzar la autonomía política y organizativa de la coalición y tratar de influir directamente sobre ETA Militar, sin el filtro ideológico de HASI.

La decapitación del antiguo núcleo dirigente del partido coincide con la renovación de la Mesa Nacional de la coalición abertzale, cuya culminación está prevista para el próximo 7 de mayo. Ziluaga no figuraba entre los candidatos propuestos por la Mesa saliente, de la que formaba parte, y no había asistido a sus últimas reuniones.

Faltas graves.

La expulsión de miembros del comité central, como es el caso de Ziluaga, sólo puede ser adoptada por este órgano con mayoría de dos tercios, según el artículo 69 de los estatutos. El comité central está integrado por 40 miembros titulares y 10 suplentes. Entre otras faltas que se consideran graves, los estatutos enumeran el trabajo fraccional y divisionista en el partido, difamar o calumniar a otro militante, promover la discordia por medio de intrigas, ocultar la actividad fraccional de otros afiliados y también hacer públicos los asuntos de la vida interna sin previa autorización.

La crisis de HASI quedó abiertamente de manifiesto en diciembre del año pasado, con motivo del tercer congreso de la organización, celebrado en Zestoa (Guipúzcoa). El enfrentamiento entre los dos sectores llevó a efectuar consultas ante ETA Militar.

Una persona relevante y muy próxima a la organización terrorista asistió al congreso y dio su apoyo al grupo que resultó vencedor,encabezado por Yosu Iraeta, Iñaki Ruiz de Pinedo y José Luis Cereceda. El primero es parlamentario autonómico en Pamplona, el segundo en Vitoria y el tercero ocupa la secretaría general del sindicato abertzale LAB.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de abril de 1988

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