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LA CARRERA HACIA EL ELÍSEO

Luis Ocaña: "Le Pen es la tranquilidad"

"Me entristece ver cómo se ha estropeado España", afirma el ciclista

Caupenne-D'Armagnac

Con gran consternación de todos, el ciclista Luis Ocaña [ganador del Tour en 1973] apoya a Jean Marie le Pen. Como muchos antiguos inmigrantes, dice: "El programa de Le Pen, para quien no hace política, es la tranquilidad. Yo no me intereso en hacer política y quiero estar tranquilo. Todos repiten que Le Pen es sinónimo de dictadura. Es una chorrada. ¿Se imagina usted un presidente, sentado en su sillón del Elíseo, que suprimiera el derecho de voto, y todos los franceses quedándose con los brazos cruzados? La dictadura, en Europa, ha terminado, y está bien que sea así. Le Pen quiere solamente limpiar el país, y tiene razón".

"Le Pen quería reunirse con deportistas para hablar de sus problemas, y varios campeones fueron convocados. Sólo acudí yo. Unos días más tarde me pidieron si aceptaría firmar en la lista de apoyo, y acepté. Hay gente que me ha dicho: 'Luis, ¿es cierto que él sabe que tú eres extranjero?. Claro que lo sabe. ¿Y qué?"."Mi país es Francia, y mi región, el Gers. Es allí donde me gusta vivir y donde viviré siempre. Mi mujer y mis hijos son franceses, landeses, pero yo soy todavía español. Quizá, si no hubiera sido un hombre público, habría adoptado la nacionalidad francesa, como mis hermanos. Pero en mi caso es imposible, todo el mundo sabe que soy español, y un trozo de papel no habría cambiado nada. Nunca he pedido ni favores ni permisos. Todo lo que he hecho lo he hecho yo solo. Como mi padre. Y créame, nunca me han mimado. Dicho esto, no me veo con los otros españoles, sino más bien con los italianos de aquí".

"Regreso a España a veces por mi trabajo o para visitar a la familia en el pueblo. Es triste ver cómo se ha estropeado este país en los últimos años. Si vas con un buen coche, estás seguro de que lo rayarán. Si tu mujer anda con joyas, se las arrancarán. En las plazas ves a los jóvenes que se drogan. No sólo en Madrid, sino en todo el país. Atención: no echo en falta los tiempos de Franco, pero es verdad que en su época, si no te metías en política, podías pasear tranquilamente por la calle. Todo eso ha cambiado".

"La libertad para mí es el derecho al trabajo, no sólo el derecho de huelga. Un hombre sin trabajo pierde su dignidad. Todo hombre debe encontrar un trabajo, y si trabaja 50 horas semanales, se le deben pagar 50 horas. Pero ¿cuántos quieren trabajar ahora? No me harán creer que el pájaro que exige 35 horas por semana no es un pajolero. Cuando tienes salud y quieres salir para adelante, debes arremangarte, carajo. Yo he sudado, como aprendiz, sobre la bici, sobre el tractor. Mi casa, mis viñas, mi coche nadie me los ha regalado. Los accidentes, el granizo, los impuestos no han faltado en la lista".

"La tontería más grande de los últimos años es la escuela hasta los 18 años. Los hay que están hechos para estudiar y otros no, son auténticas mulas. Antes, cuando no te gustaba la escuela, a los 14 años podías ya trabajar. A los 18 ya conoces los cigarrillos, la bebida, las chicas y ya no te dice nada eso de arrimar el hombro".

"Es como en la bici. Antes, cuando corrías bien, dejabas de trabajar para convertirte en profesional, eras aún un poco salvaje y arrollabas. Hoy, en las escuelas de bici los jóvenes aprenden a economizar sus fuerzas, a utilizar a los otros y a esperar la ayuda. Aprenden a ser tramposos, y cuando firman su primera licencia son ya profesionales hasta las uñas. Por empezar de nuevo a montar en bici aceptería morir al día siguiente de mi última carrera. Sin pena. No es que sea infeliz en mi vida actual, pero nunca me procurará las tensiones y emociones que he vivido sobre la bicí-."Tengo miedo" Cuando digo que apoyo a Le Pen porque representa la tranquilidad es porque tengo miedo. No por mí, sino por mi familia. Tengo miedo de que violen a alguno de mi familia, miedo de que los vándalos me vacíen la casa durante mi ausencia. Tengo miedo de que a un amigo le vuelen la cabeza en unos grandes almacenes. 0 que la gente haga daño a mis hijos".

"Mira a mi madre le robaron el bolso de un tirón la semana pasada en el mercado. Una buena mujer. ¿No es vergonzoso?".

"Es estúpido achacarlo todo a los árabes o a los africanos. Pero si ellos no representan más que el 10% de los agresores, se les debe echar. Los franceses no deben dejarse fastidiar por ellos, como los árabes no quieren que los otros les fastidien en su casa. Cuando un vecino viene a joder en tu jardín, tú le echas a patadas en el culo. Es normal, ¿no?".

La gente sólo dice que Le Pen es xenófobo. Es una verdadera fijación. Yo no oigo nada de xenofobia en sus declaraciones. El día en que Le Pen desprecie a los emigrantes, le insultaré como Dios manda. Este no es el caso. Se mete sólo con los extrajeros ¡legales, quiere poner en la calle a los mangantes y a los terroristas. Eso es todo".

"Cuando mi padre llegó en 1957 había trabajo para todos y oficios que los franceses no querían. Hoy no hay más trabajo y lo mínimo es que los franceses tengan la prioridad en su casa".

"No creo que Le Pen piense sinceramente todo lo que dice. En particular, sobre la religión. Pero no importa, es el único que habla de ella y esto me gusta. Yo soy muy creyente. Todos los otros candidatos nos calientan con 1992 y Europa. Le Pen es el único que habla todavía de moralidad y de costumbres. Sé que hace antiguo estar vinculado a los viejos principios, pero Luis Ocafla se ríe de parecer antiguo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de abril de 1988