Sacerdote y alcalde

Los vecinos de un pueblo de Lugo, contra la suspensión de su párroco

."Yo haré siempre lo que me manden mis vecinos. Si el pueblo me pide que siga oficiando misa, seguiré, porque por ellos daría la sangre". Manuel Cabana Fernández, sacerdote, alcalde por AP del municipio lucense de Cospeito desde hace nueve años, no tiene dudas sobre su dedicación a la política o al sacerdocio tras haber recibido una orden del obispo de Mondoñedo-Ferrol, José Gea Escolano, apartándolo del ejercicio pastoral por su dedicación a la política. "Mis vecinos y feligreses me quieren. Ahí están las más de 800 firmas de. apoyo, que es un orgullo que llevaré toda mi vida. Aunque sea excomulgado, seguiré desempeñando mis funciones religiosas".

La suspensión del ejercicio pastoral de Manuel Cabana Fernández, de AP, alcalde del municipio de Cospeito, parece preocupar más a sus feligreses que a él mismo. Ellos, al menos, han sido los primeros en adoptar una postura, recogiendo firmas para solicitar la suspensión de la orden. Cabana Fernández, tranquilo, aguarda el desarrollo de los acontecimientos. Y mientras tanto, el domingo ofició, como viene haciendo habitualmente desde hace 23 años, la misa en una de sus parroquias, a la que asistieron unas 400 personas.El obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, José Gea, que hace sólo seis meses que llegó a Galicia, notificó la semana pasada a Cabana que quedaba apartado de su función pastoral en las cuatro parroquias del municipio -Sistallo, Vilapene, Fe¡ra do Monte y Cospeito- del que es alcalde, por no enfocar su misión apostólica a todos sus feligreses y no atenerse a derecho, ya que, según el nuevo Código de Derecho Canónico que entró en vigor el pasado día 1 de enero, ningún miembro del clero puede desempeñar tareas políticas.

La suspensión, que tiene efectos desde el día 10, se llevó a cabo tras negarse el sacerdote a abandonar su cargo como alcalde del municipio. Según fuentes del episcopado, el principal hecho tenido en cuenta en su determinación es la existencia de una oposición en cualquier corporación municipal, mientras que "la misión de un sacerdote es la de tratar a todos los parroquianos por igual", comentaron.

Las simpatías con las que cuenta el sacerdote en toda la comarca, que le han mantenido desde hace nueve años al frente de la alcaldía, se pusieron de manifiesto nada más conocerse la orden del obispado. Una comisión vecinal recogió más de 800 firmas para que Gea Escolano revoque la decisión de apartarlo del ejercicio pastoral. Los miembros de la comisión hicieron entrega en el obispado de Mondoñedo del escrito en el que colectivamente muestran sus "sentimientos de culpabilidad como personas y como pueblo", porque dicen: "Obligarnos a nuestro párroco a dejar nuestras parroquias por el mero hecho de haberlo elegido alcalde".

Los comisionados, aunque ocultaron sus rostros al abandonar el palacio episcopal de Mondoñedo debido la presencia de un fotógrafo, no tuvieron inconveniente en manifestar que la postura del obispado responde a presiones de tipo político "de algún partido", en una clara referencia al PSOE, y que el obispo, en el transcurso de la entrevista, se mantuvo firme en su decisión.

El alcalde-sacerdote, por el contrario, se muestra dispuesto "a llegar a donde sea", y dice: "El pueblo me quiere y yo vivo para él. Lo que me pidan lo hago. Al saber que me apartaban me pidieron que continuara como alcalde y como sacerdote, y no puedo dejarlos en la estacada". La simpatía es mutua. "Estamos dispuestos a asistir a misa incluso fuera de la iglesia si no se puede oficiar dentro", dicen los parroquianos.

El domingo dieron una muestra de su postura cuando un enviado del obispo de Mondoñedo se disponía a oficiar una misa en vez de Cabana Fernández en la parroquia de Feira do Monte. El sacerdote no pudo cumplir sus deseos al ser increpado, impidiéndosele el acceso al templo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de enero de 1988.

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