El dólar siguió ayer su carrera alcista, cotizandose a 130,50 Yenes y 114,25 pesetas

Agencias
Washington / Tokio - 18 ene 1988 - 23:00 UTC

El estado de euforia sigue presente en los mercados bursátiles y de cambio. El optimismo de los inversores, provocado por la noticia de la reducción del déficit comercial de EE UU en el mes de noviembre, volvió a traducirse ayer en fuertes alzas, tanto en el dólar como en las bolsas europeas y asiáticas. En Tokio, la divisa norteamericana se cotizó a 130,50 yenes, con una subida de 3,55, mientras la bolsa de la capital nipona cerró con mi alza de 306,55 yenes. El mercado español no fue una excepción: la peseta se depreció un 3% frente al dólar, y el cambio quedó fijado en 114,25.

"El mercado se mantendrá arriba, pero sin confianza", afirmaba ayer un broker europeo. Pero esa falta de confianza en la estabilidad del dólar no impidió que los mercados de Europa y Asia potenciaran la subida de la divisa norteamericana. El mercado de cainibios de Tokio siguió ayer la tónica registrada el viernes en Estados Unidos y Europa, con lo que el dólar cerró a 130,50 yenes, frente a los 126,95 de la sesión anterior. El volumen de transacciones se elevó a 7.777 millones de dólares, cuando el jueves fue de 5.238 millones.Entre los inversores sigue la duda de si el dólar conseguirá rebasar la barrera de los 135 yenes. Para hoy se espera el anuncio oficial de los datos de la balanza comercial japonesa en el mes de diciembire, que en caso de mostrar un fuerte superávit respecto a Norteamérica puede tener una influencia negativa sobre la divisa estadounidense. Precisamente, el anuncio hecho el pasado viernes de que el déficit norteamericano se había reducido en noviembre a 13.220 millones de dólares, cuando en el mes anterior se elevó a 17.630 millones, provocó una inmediata subida del dólar y de Wall Street.

Con respecto a la disminución del déficit comercial de Estados Unidos, algunos brokers consideran que no es suficiente para mantener el actual nivel de la divisa norteamericana Otros temen que si la moneda sube demasiado deprisa, los bancos centrales pueden cambiar su reciente actitud intervencionista y empezar a vender dólares para que los mercados no sufran una impresión demasiado fuerte.

Ayer, la tónica alcista alcanzó a todos los mercados. En París, y durante las primeras horas de sesión, el dólar llegó a cambiarse a 5,7025 francos, contra los 5,6550 de su cierre del viernes. En España, el Banco de España fijó un cambio base de 114,25 pesetas por dólar, frente a las 110,85 pesetas de la anterior sesión.

Por otro lado, el que fuera presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Paul Volcker, advirtió ayer que una nueva depreciación de la divisa norteamericana tendría más efectos negativos que positivos sobre la economía de EE UU. Y el secretario de Comercio norteamericano, William Verity, aseguró el pasado domingo que la economía norteamericana es capaz, debido a su fortaleza, de mantener la cotización del dólar en su nivel actual. "Mucha gente invierte en este país porque éste es aún el mejor país donde invertir", afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de enero de 1988.

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