Un Saura primitivo

Cuatro años después de su primera incursión en el largometraje, reivindicando la causa de esos desarraigados golfos (en un filme titulado precisamente Los golfos) el cineasta Carlos Saura saltó nuevamente a la palestra en 1963 rompiendo de nuevo una lanza en favor de los socialmente no integrados, concretamente dando vida en la pantalla a José María el Tempranillo, célebre bandolero andaluz que aquí debía ser visto desde una óptica realista, no deformada por la leyenda ni por el romanticismo.Llanto por un bandido, que ése es el título del filme, fue una coproducción hispano-franco-italiana -con José Luis Dibildos al frente de la contribución española- de presupuesto nada desdeñable, formato cinemascope, reparto cosmopolita -con Lino Ventura en él, involuntario homenaje esta noche al actor francés recientemente desaparecido- y aires de western.

Sin ser un filme despreciable, está lejos de los mejores momentos del autor de Carlos Saura, que empezarían, de la mano de Elías Querejeta, en su posterior obra, La caza. Quede hoy esta muestra primitiva de uno de nuestros autores más prestigiosos como el segundo peldaño de un cineasta socialmente comprometido que plantará cara a la censura de los últimos años del franquismo.

Llanto por un bandido se emite a las 22.35 por TVE-1.

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