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Fallece un minero siete horas después de ser rescatado con vida de un pozo en León

Amador García Menéndez, el minero de 21 años que permaneció más de 85 horas atrapado en el interior del pozo Felisa, de Lumajo (León), mudó sobre las seis de la mañana de ayer, tras haber sido rescatado con vida siete horas antes por la brigada de salvamento de la empresa Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP). Con este fallecimiento se eleva a siete el número de trabajadores muertos en las explotaciones mineras de León y Palencia en el último mes, cinco de ellos a lo largo de la pasada semana.

Según fuentes sindicales, la mayoría de estos accidentes mortales se ha producido por "el incumplimiento de las normas de seguridad e higiene establecidas por ley".Amador García vivió más de tres días prácticamente sepultado por varias toneladas de carbón. Un pequeño orificio de 50 centímetros de ancho a la altura de su cabeza le permitió respirar durante este tiempo.

En la bocamina del pozo Felisa, el júbilo de los primeros instantes se tomó en dolor e impotencia al conocer el dramático final del minero. Todos habían apostado por una muerte segura a medida que transcurría el tiempo. "No es posible aguantar tanto ahí dentro", decían sus compañeros. La esperanza estaba en que Amador no hubiera sido sepultado por el derrumbe de la chimenea de la galería en el momento del accidente, ocurrido a las tres de la tarde del pasado miércoles. El desprendimiento de tierras mató entonces al picador Domingo Ramos Alves, de 26 años, y atrapó a Amador.

La brigada de rescate y numerosos voluntarios removieron durante este tiempo ininterrumpidamente varias toneladas de carbón y escombros, pero Amador no aparecía. Su tío, José Luis Rodríguez, oyó su débil llamada de auxilio sobre las diez de la noche del sábado al sondear un nuevo tramo del pozo. A partir de ahí se inició una frenética lucha por apartar los escombros que cubrían su cuerpo.

"Quiero que me saquéis pronto"

Amador trataba de calmar los ánimos de sus compañeros dirigiendo parte de la operación. "Me duele mucho el hombro, pero lo que quiero es que me saquéis pronto", repetía con insistencia. Varias piedras de gran tamaño aprisionaban su cuerpo y apenas sentía el dolor, según decía. De nada sirvieron los masajes cardiacos y la respiración boca a boca. Amador ya no pudo recuperarse al entrar en la ambulancia e ingresó cadáver en el hospitalillo de la MSP, a cinco kilómetros del pozo.

Su esposa, María del Carmen Riesgo, de 21 años, embarazada de nueve meses, prefirió no estar en la bocamina en ese momento. Su delicado estado se había deteriorado en las últimas horas, pero, a pesar de las recomendaciones de su médico para que ingresara urgentemente en un hospital, decidió aguardar las noticias del desarrollo del rescate en su casa de Caboalles, a 15 kilómetros de la mina, rodeada de numerosos vecinos. María del Carmen había contraído matrimonio con Amador el día 13 del pasado junio.

El cadáver de Amador García fue trasladado al mediodía de ayer a Cangas del Narcea (Asturias), su lugar de nacimiento, donde en la tarde de hoy será enterrado. Los habitantes de la comarca minera de Laciana -con un censo de 20.000 personas aproximadamente- y numerosos trabajadores asturianos han seguido al pie del pozo Felisa las labores de búsqueda con la permanente esperanza de hallar con vida a Amador García Menéndez. El minero fallecido trabajaba desde hace 15 meses en el pozo siniestrado, propiedad de Leonardo Arroyo, un chamizo de apenas 20 trabajadores, la mayoría de ellos con contrato eventual. Los sindicatos UGT y CC OO han reiterado la inviabilidad de este tipo de explotaciones y han anunciado que en esta semana se reunirán con responsables del área de la minería de las administraciones central y autonómica para exigir "definitivamente" el cumplimiento de las medidas de seguridad en las minas de la provincia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de octubre de 1987

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