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La violencia llegó a los estadios de la unión Soviética

La violencia llegó a los terrenos de juego de la Unión Soviética, tras la disputa el pasado fin de semana del encuentro entre el Dinamo de Kiev y el Spartak de Moscú, correspondiente a la vigésima quinta jornada del campeonato de fútbol de ese país, según aseguraba ayer el diario Izvestia.

La derrota a domicilio del Dinamo de Kiev (0-1) provocó que algunos de sus seguidores protagonizaran escenas típicas de los hooligans ingleses, tan conocidos por su carácter violento y agresivo, con el lanzamiento de botellas y piedras al tren del equipo visitante.

Los incidentes comenzaron al término del encuentro, cuando un numeroso grupo de seguidores del Dinamo Kiev esperó en las puertas del estadio el autobús que debía transportar a los integrantes del Spartak de Moscú a la estación.

Pese a la presencia de la policía, los excitados jóvenes del Dinamo de Kiev continuaron su agresión, lanzando botellas y piedras contra los jugadores y aficionados moscovitas, a pesar de que éstos ya habían subido al tren.,

A, su llegada a Moscú, los representantes del tren en la capital moscovita procedieron a evaluar los daños producidos para pedir el reembolso de, los gastos a sus colegas de Kiev.

No son conocidas noticias de desórdenes entre aficionados soviéticos. En 1982, sin embargo, con motivo de un partido entre el Spartak de Moscú y el equipo holandés Haarlem, se produjo una gran tragedia, con el balance de 68 muertos.

No hubo enfrentamiento entre hinchadas, sino problemas de evacuación en el estadio Lenin al término del partido. Al parecer, a causa de la gran cantidad de nieve caída, varias de las puertas de salida no se abrieron y la organización del estadio dirigió a los 20.000 espectadores hacia dos solamente, con las consiguientes avalanchas y pánico. El diario moscovita Vetchernaia Moskva reconoció inicialmente que hubo varios heridos, víctimas de "desórdenes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de septiembre de 1987