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Un gran deportista

Fernando Martín se marchó hace un año a la NBA. Ahora vuelve. Ha tratado de obtener del Madrid un altísimo contrato en su retorno y no lo ha conseguido. Tiene que conformarse con las mismas condiciones que tenía antes de irse.

Así mirado, podría pensarse que lo suyo ha sido un fracaso. Sólo ha podido jugar un año en los Portland y, además, mal. Ha jugado pocos partidos y muy pocos minutos. Su aportación al Portland ha sido casi inapreciable.

Pero una cosa hay que elogiar en Fernando Martín: su valor para intentarlo. Ahora ya sabe qué es la NBA y no va a correr el riesgo de lamentar dentro de algunos años, cuando haya acabado su carrera deportiva, la cobardía de no haber sido capaz de probarse entre los mejores jugadores del mundo. Intentó superarse. Sintió que el baloncesto europeo se le quedaba pequeño y buscó mayores dificultades. Y eso es, ante todo, propio de un gran deportista. El éxito o el fracaso ya son anécdotas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de septiembre de 1987