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EL TOUR

Delgado superó a Kelly en la prólogo contra reloj

LUIS GÓMEZ ENVIADO ESPECIAL, El holandés Nijdam, se impuso en la etapa prólogo del Tour, que confirmó las ganas del irlandés Roche, tercero, y la nebulosa que se cierne en torno al futuro inmediato de Fignon, más gordo que de costumbre y recién descubierto en el uso de anfetaminas. Para los españoles, la prólogo fue inesperadamente buena, con una meritoria actuación de Induráin y Gorospe, un pequeño traspié de Blanco y una sorprendente carrera de Delgado, por delante de hombres como Kelly, Saronni o Mottet. Antequera, por llegar tarde a la salida, es el colista destacado, a 7.24 minutos del vencedor.

Y eso que los prolegómenos no anunciaban nada especialmente brillante. Mientras los extranjeros enseñaban algunas novedades tecnológicas -los italianos presentaban un nuevo tipo de rueda lenticular delantera, repleta de agujeros- y el área cercana a la línea de salida simulaba una feria de la bicicleta aerodinámica o también un pase de modelos para contrarrelojistas, los españoles miraban de reojo, relajados eso sí, y esperaban su turno entre bromas y vueltas a un circuito de calentamiento. Mínguez (BH) prefería observar la carrera dentro del automóvil, "es mi jaula de oro", porque no contaba con ningún. especialista en su equipo; para entretenerse especulaba con las posibilidades de otros españoles: "Buena carrera para Blanco Villar, sin curvas, todo recto. Hará un buen papel". Pero se equivocó, como lo hizo González Linares (Teka) al preparar la carrera de Blanco, quien luego dijo acusar pequeñas molestias en el estómago. Mínguez, además, había vivido la anécdota de la jornada cuando su corredor, Antequera, llegó tarde a la salida y se vio relegado a la situación de colista, a más de siete minutos del líder.Quien sí tuvo una actividad frenética fue Echavarri (Reynolds), luego recompensada en parte por la buena colocación de Indurain y también de Gorospe. Echavarri fue utilizando a varios corredores para realizar ensayos sobre el recorrido. Por ejemplo, a Marc Gómez, a quien ordenó que usara una sola rueda lenticular; Echavarri sentó a Indurain en su coche para que observara el recorrido y Gómez, al final, apostó por las dos ruedas. Así, Julián Gorospe, más tarde, hizo la carrera con dos ruedas de este tipo; en el primer tramo, perdió dos segundos con relación a Gómez, pero en el segundo, el de vuelta del circuito, obtuvo un beneficio de 12 segundos. Lo que sucedió fue que Gorospe acusé alguna dificultad al final por lo que Echávarri se decidió por el uso de una sola rueda lenticular. Muy al final, es cierto, y con muchas dudas, porque una pequeña brisa podía hacer poco recomendable el uso de las dos. Cinco minutos antes de salir, Indurain preguntó: "Qué hacemos, ¿una o dos?". Echavarri contestó: "No sé, tu verás... pero... mejor una, ¿eh?". Al final, Indurain hizo buena carrera, pero la duda no se resolvió. El vencedor de la etapa, Nijdam, corrió con dos.

Los corredores españoles, por otra parte, mostraron muy diferentes comportamientos para disputar la contra reloj: Indurain y Delgado, por ejem plo, eran partidarios de calentar durante dos horas antes de la salida; Cabestany y Gorospe preferían un entrenamiento por la mañana, muy temprano, luego un descanso, y un último calentamiento media hora antes de la prueba. El norteamericano Hampsten, uno de los favoritos para la crítica francesa, utilizaba un rodillo que le permitía calentar corriendo a 46 kilómetros por hora y sudar intensamente antes de empezar. Kelly, todo fuerza, especialista en estas pruebas, apareció muy al final como si tal cosa. Y no, hizo un buen papel.

Sorpresa

Pero, luego, el resultado fue bueno para los españoles: Indurain (octavo), Gorospe (15), Cabestany (19) y Delgado (23) estuvieron por encima de favoritos como Hampsten (26), Kelly (46), Mottet (48) y Fignon (72).

Ahora bien, la gran sorpresa la dio Delgado, corredor que ha renunciado a seguir investigando sobre su comportamiento en una contra reloj; ha decidido hacer lo que hace dos años, empezar flojo y apretar más tarde, y, eso sí, ha procurado entrenarse con rueda lenticular trasera y adaptar la bicicleta a sus condiciones, de tal forma que le permita una postura cómoda. Delgado salió detrás de Fignon y, humildemente, declaró al terminar que su impresión. era la de que había hecho una carrera muy pareja a la del francés. Con eso, sin saber el tiempo, se daba por satisfecho. "He salido tranquilo", dijo, como escudándose de un posible chaparrón.

Pero, no, no sólo tuvo siempre a Fignon a su vista, sino que hizo los siete kilómetros en 11 segundos menos, y también seis menos que Kelly o cinco que Kneteman, el corredor que ha tomado el poder PDM.

Para Delgado, por tanto, ayer fue un día doblemente feliz: Kneteman iba a ser el hombre del PDM para luchar por la etapa y fracasó. El mejor tiempo lo hizo Stevenhaagen. Y gracias a este corredor, como a Delgado, el PDM pudo situarse en cuarta posición de la general.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de julio de 1987

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