Derecho a la intimidad
Leo y releo la noticia y no salgo de mi asombro: no es posible, pienso, que ni en el ámbito de las cuatro paredes de mi apartamento disponga de mis actos libremente. Y así es, a la vista de la sentencia, publicada en EL PAÍS del pasado día 2, que condena aun ciudadano por ir desnudo en la itimidad de su hogar. Es una alta contra el orden público, ha resuelto el Tribunal, a pesar de la estúpida e imprecisa acusación de los denunciantes. Así, el acusado puede estar contento de haberse librado del "escándalo público". Me pregunto angustiada mis conciudadanos no han perdido el "juicio".Me pregunto dónde están la justicia, la libertad, el derecho a la intimidad, etcétera, etcétera, a los que tanto se alude. De nuevo frustración y desencanto. Me ahogo en mi propia casa, en mi propia cárcel.-


























































