Antony Tudor, coreógrafo
El coreógrafo británico Antony Tudor falleció de un ataque al corazón la noche del pasado lunes en Nueva York, a la edad de 78 años. El bailarín y coreógrafo, cuyo verdadero nombre era William Cook, había nacido en Londres en 1908. Su vocación artística surgió tras contemplar las actuaciones londinenses de Ana Paulova y los Ballets Rusos de Diaghilev en los años veinte. Empleado como botones de unos almacenes, acudía a las clases de danza de Marie Rambert tras una jornada laboral de diez horas. Tudor fue el primer coreógrafo que creó un ballet para Elegías oscuras, de Mahler. Otras creaciones suyas que adquirieron la categoría de clásicos fueron los ballets para Jardín de lilas, Romeo y Julieta y Columna de juego. Fue considerado por los especialistas como el más extraordinario coreógrafo del siglo y el renovador del ballet clásico tradicional. Nombrado coreógrado emérito del Teatro Norteamericano del Ballet, recibió en 1986 la medalla Haendel de Nueva York "por su grandiosa contribución al arte". De Tudor se llegó a decir que era a la danza lo que Proust a la escritura.


























































