Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EL TONO VITAL DE ESPAÑA

Los españoles mantendrán su voto, pese a la mala opinión, sobre la situación política

Sondeo trimestral de EL PAÍS sobre actitudes y preocupaciones de la sociedad española

Trimestralmente, coincidiendo con el comienzo de cada estación, el Instituto Demoscopia realiza para EL PAIS un sondeo barómetro para medir el clima general de opinión existente en España. Cada oleada del sondeo barómetro contiene una parte fija, compuesta de preguntas referidas a la evaluación de la situación económica y política del momento, y una parte variable, que comprende preguntas referidas a temas más coyunturales, relacionados de alguna manera, al menos en parte, con la nueva estación del año que se inicia y relativos a la vida cotidiana. En este barómetro de primavera de EL PAIS se ofrecen datos sobre la opinión en torno a la situación económica y política, la evaluación del funcionamiento de los ayuntamientos y la intención de voto. Destaca como dato más aparentemente contradictorio el propósito que apuntan los españoles de mantener en las próximas elecciones municipales un equilibrio de fuerzas políticas semejante al de las generales de junio de 1986, y ello mientras se deteriora apreciablemente la opinión sobre la situación política del país.

Aumenta la preocupación por el deterioro de la vida política, pero de momento la estabilidad del voto no parece verse afectada. El cambio de opinión al respecto entre diciembre y marzo es significativo. Opina que la situación política es buena un 25% menos de ciudadanos que a finales de 1986. 0 lo que es, lo mismo: la opinión positiva ha bajado y subido la negativa en cinco puntos porcentuales sobre el censo (representa casi un millón y medio de personas).La valoración de la coyuntura política es menos crítica entre los votantes del PSOE: el porcentaje de los que consideran que la situación es buena (33%) dobla la media nacional del 16%. Asimismo entre las personas de edad media-joven, 26-35 años, allí donde hay más votantes del PSOE, con un 22% de opinión positiva. También en los pequeños municipios con menos de 2.000 habitantes el 23% hace una valoración positiva; y en algunas regiones como La Mancha (30%), Asturias (30%) o Extremadura (24%).'En Madrid la valoración, es más positiva que la media nacional (20%), aunque no se despega significativamente.

La opinión más crítica se da entre quienes se declaran votantes de AP, un 56% de los cuales califica la situación de mala o muy mala; idénticos calificativos aplica el 42% de los votantes del PNV y el 24% de CiU.

Intención de voto

Este deterioro de la vida política no parece achacable en exclusiva a la acción del Gobierno, sino más bien a la dinámica del con junto de las fuerzas e instituciones políticas, a juzgar por la estabilidad de las pautas de intención de voto. La crisis de AP, la conflictividad social y las res puestas gubernamentales a la misma, así como la moción de censura, constituyen sin duda los factores objetivos que nutren esta valoración de coyuntura. La intención de voto, sin embargo, apenas se mueve. La evolución de la opinión a lo largo de los últimos cuatro meses es suficientemente ilustrativa, según el seguimiento de la misma a través de siete encuestas de Demoscopia para EL PAÍS con motivo de distintos acontecimientos (no se incluyen datos del sondeo sobre la moción de censura por su coincidencia en el tiempo y los resultados con los del barómetro de primavera).

A medida que se aproximan las elecciones municipales y autonómicas, las pautas de intención de voto se acercan más a los resultados de las elecciones legislativas de junio pasado. Por, lo que hace al PSOE, la base social que entonces tuvo, disminuida en un millón de votos respecto a 1982, no parece moverse. En el caso de AP, la conmoción afectiva de sus votantes en torno a la dimisión de Fraga y la incertidumbre del período subsiguiente parecen superarse en los últimos dos meses, con una interrogante: si el tercio aproximado de sus votantes, que no suelen declarar su intención de voto en las encuestas, acabará votando de nuevo AP o se trasvasará a los partidos que estuvieron coligados (PDP, PL) o al CDS.

Un hecho significativo que resaltar: por primera vez desde 1977, cotejando todas las encuestas conocidas, al día siguiente de la dimisión de Manuel Fraga todos los votantes de Coalición Popular en junio de 1986 declararon haber votado por dicha coalición y su intención de votar por AP en futuras elecciones. Mes y medio más tarde, la incertidumbre de estos votantes era máxima y sólo poco más de una cuarta parte decía que volvería a votar por Alianza Popular. Por tales antecedentes, no cabe descartar movimientos de este sector en el futuro. Finalmente, parece que el apoyo político del CDS se ciñe cada vez más a la cota de junio de 1986, e incluso podría ser inferior en unas elecciones municipales. Para el resto de los partidos sólo puede inferirse estabilidad, dejando de lado las oscilaciones numéricas del voto nacionalista vasco por razones meramente estadísticas del pequeño número de entrevistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de abril de 1987