BALONCESTO

El Barcelona desarboló al Joventut con un comienzo fulgurante

A. MARTINEZ ROIG El Barcelona consumó ayer su victoria en la final de la Liga y se preseistaré el jueves en Badalona con un 2-0 que parece cifícillmente salvable por el Joventut. El Barça venció ayer con comodidad tras unos 12 primeros miutos excecionales en los que llegó a conseguir una ventaja de 28 puntos (45-17). Al Joventut le fallaron muchas cosas, pero la más grave fue la ausencia mental de Villacampa, meiocre. Y el Joventut, con un cinco muy ajustadito, se hunde cuando uno de sus pilars falla.

La salida del Barça fue pefecta.A 1os 9 minutos ya lleva, ba una ventaja de 22 puntos (35-13). La oleada azullgrana estaba encabezada por Solozábal, con Sibillo y Epi flancionando a toda marcha y Eménez y Bryant moviendo los codos como posesos en busca de rebotes. El Joventut bastante hizo con seguir en la pista, pero perdió toda su compostura. Julbe, el técnico del Joventut, agotó sus tiempos muertos, probó la defensa zonal y la individual, utilizó a dos bases y protestó el arbitraje hasta ganarse una falta técnica.

A los 12 minutos, el equipo azulgrana logró su máxima ventaja (45-17) y frenó en seco. Tan en seco que se pasó cinco minutos sin anotar un punto y el Joventut fue aprovechando los pasillos que había dejado la marcha de Jiménez -mal sustituido por Trumbo y Martínez- hasta lograr un parcial de 0-16 y 3-18 hasta el descanso. Pero hizo la remontada sin convicción, con Villacampa negado en el tiro e incapaz de superar a Epi y con un Schultz más preocupado por mover un centímetro a Bryant que por el rebote.

En la segunda parte, el Joventut se acercó hasta siete puntos (58-51 y 60-53). Pero la falta de convicción en sus posibilidades quedó demostrada entonces, cuando fue incapaz de mantener esa mínima diferencia. Costa robó tres balones casi consecutivos y lanzó al Barcelona, que tomó de nuevo impulso hasta irse con 20 puntos (78-58). El único morbo que le quedaba al partido era saber si Schultz iba a pasar de empujar a Bryant a pegarle un puñetazo -finalmente, no lo hizo-, si Aito iba a negarse a decir que su equipo es el favorito y si Julbe iba a protestar por el arbitraje -finalmente, lo hicieron

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 18 de abril de 1987.

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