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El juez de Palencia califica de delito de atentado el secuestro del concejal Becerril

El juez José Redondo ha calificado el secuestro del concejal palentino Rafael Becerril como un delito de atentado, según consta en el auto de procesamiento que el magistrado ha entregado a los cinco procesados, y no como detención ilegal, que era la definición que constaba en las dilígencias previas.Con esta nueva tipificación penal, descrita en los artículos 231 y 232 del Código Penal, las penas que pueden recaer en los procesados, si se demuestra su culpabilidad, son de prisión mayor y oscilan entre los seis años y un día y los 12 años.

El juez José Redondo, que tramita accidentalmente este sumario mientras se ocupa la vacante dejada por el Juzgado de Instrucción número 2, volvió a interrogar en la tarde del pasado miércoles, durante más de cuatro horas, a todos los procesados. Buena parte de este tiempo la consumió el juez escuchando las declaraciones de Gonzalo Castro, presunto cómplice en la inducción del secuestro, y de Carlos Valderrábanos, uno de los dos presuntos autores materiales del atentado llevado a cabo contra Rafael Becerril. Asimismo, ayer prestó declaración el diputado provincial del Grupo Popular Miguel Ángel Becerril, sin que trascendiera el contenido de la misma.

Posteriormente, el magistrado convocó al primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Palencia, Enrique Alonso, también procesado, a un nuevo careo con Gonzalo Castro.

Gritos y desalojo

Según pudieron escuchar los familiares y periodistas que esperaban en una sala contigua al lugar donde se desarrollaba esta prueba judicial, Castro acusó insistentemente, en un tono de voz alto, a Enrique Alonso y al alcalde Francisco Jambrina de estar detrás del secuestro de Becerril. Con voz también alta, el teniente de alcalde procesado respondía que eran mentira esas imputaciones de Castro.Debido al tono que estaba tomando el careo, un funcionario judicial ordenó a los familiares y periodistas presentes que se alejaran del lugar donde se encontraban los procesados.

El desarrollo de este segundo careo entre Enrique Alonso y Gonzalo Castro contrasta con el que mantuvieron anteriormente ambos, y donde Castro se limitó a corroborar ante el juez que eran ciertas las acusaciones que, contenidas en su declaración, inculpaban a Enrique Alonso de ser el inductor del secuestro. En este segundo careo, Gonzalo Castro, más relajado, mantuvo en todo momento una actitud desafiante ante su amigo Enrique Alonso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de marzo de 1987