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La inversión a corto reacciona tarde

La caída registrada por las cotizaciones en esta última sesión responde a la drástica materialización de beneficios que, de la mano de la inversión a corto plazo, están sufriendo los mercados de valores. El alcance de esta presión vendedora sobre los precios tiene como límite la capacidad de respuesta del dinero, capacidad que en esta jornada ha quedado a cargo de la inversión extranjera. Una vez detectadas estas posiciones compradoras, la barandilla se apuntó a toda prisa a la posibilidad de recuperar el terreno perdido. No obstante, la independencia de la inversión extranjera, como variable a tener en cuenta, deja un poco en el aire el cambio de la actual tendencia de los mercados.Pero el caso es que a última hora de la mañana el ambiente estaba cambiando, mucho si la versión venía del lado de la especulación, y algo más matizado si se trataba de contrastar la opinión de la inversión institucional. Aun así, no debería sorprender la posibilidad de un movimiento rápido, pues esta es una de las características más acusadas de la actual coyuntura.

No les falta razón a los inversores a corto plazo, sobre todo teniendo en cuenta que casi todos los grandes valores bancarios procedieron a una limpieza de fondos ante lo abultado de las últimas bajas. Los restos vendedores se retiraron completamente por parte de cuatro ¿le los siete grandes, lo que no impidió cesiones que oscilaron entre nueve y 80 enteros. Uno de los valores más afectados por las ventas fue Banesto, con un saldo vendedor de casi 250.000 títulos.

Con todo, la nota más destacada de esta jornada ha sido el fuerte castigo a que se han visto sometidos los valores eléctricos, con bajas al límite en muchos casos, lo que les sitúa con una pérdida superior al 25% desde que se inició este ejercicio.

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