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Crítica:

Histórico Zampa

Antes de deslizarse por la pendiente del tópico con puros paradigmas del cine italiano como el filme denuncia o, más tarde, el erotismo trivial, Luigi Zampa fue un cineasta de lúcidas propuestas, crítico y hábil.Como toda película neorrealista no tocada de la mano de un genio, Vivir en paz habrá envejecido hoy p or la sencilla razón de la humildad con que aparece teñido el movimiento, su necesidad de hablar de un presente tan en presente que cualquier segundo que transcurra a partir de ahí aleja el producto de su receptor. Fue rodada poco después de la guerra, y precisamente de la guerra nos habla. O, mejor, de sus consecuencias. En una pequeña localidad italiana coinciden dos soldados yanquies y un sargento alemán. Las municiones no se usan y hasta llegan a ofrecernos un discurso sobre la humanidad de los contrincantes; su visión es pastoral y, a través de la exploración sincera de personajes, persigue el retrato natural de una comunidad. Hay un cierto recelo en el dibujo del alemán suboficial, antipático por momentos, pero tiene también su oportunidad: melancólico y triste, el hombre recuerda ante el fuego, en una hermosa escena, su hogar.

Vivir en paz ganó premios en Cannes, Venecia y Locarno y fue galardonado por la Oficina Católica Internacional del Cine. Es, claro está, un filme extremadamente humanista.

Vivir en paz se emite por TVE-2 a las 21.05

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de febrero de 1987

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