Dos justicias
Mi capacidad de asombro tiene su límite en un lugar cada vez más insospechado por lejano. Sin embargo, no tuve por menos que asombrarme ante la información aparecida en su diario del día 8 de enero de 1987, según la cual la Sección Cuarta de la Audiencia de Barcelona condenaba en sentencia de 25 de octubre de 1985 a Alfonso García Luna a cuatro años de prisión por robo de 700 pesetas con intimidación, de los cuales había cumplido ya dos en prisión preventiva. Posteriormente el Tribunal Supremo anulaba dicha sentencia al considerar que no existía ningún tipo de pruebas para dictaminar la culpabilidad del acusado.Ante estos hechos cabe preguntarse: ¿cómo puede una persona cumplir dos años de prisión preventiva por robar 700 pesetas? ¿Cómo se puede culpar a alguien sin pruebas? ¿Estos acontecimientos son factibles en un Estado de derecho? ¿Acaso existe una justicia de elite para los poderosos política y económicamente y otra para el resto de los ciudadanos?-


























































