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CARTAS AL DIRECTOR

Batalla de la tolerancia

Estoy asistiendo a un mitin electoral en el velódromo de Anoeta, de San Sebastián. He oído hermosas palabras: "...estamos dispuestos a hablar de cualquier cosa, a escucharles todo lo que quieran defender, todo, incluso la independencia, pero con los que matan no queremos saber nada; nunca jamás, nada". A los pocos minutos, unos jóvenes que creen que las armas no son la mejor manera de servir a su patria y a su pueblo son brutalmente golpeados, insultados, heridos. El orador se refiere a ellos como "... los nuevos demócratas, que nos revientan los mítines; hay que echarlos...". Y otras palabras que no contribuyen a apaciguar a sus airados seguidores. Los jóvenes van retrocediendo entre golpes e insultos, rodeados de unas cuantas personas que tratamos de defenderles. Mientras tanto, el orador sigue con su mitin sin una palabra de incitación a la racionalidad y a la tolerancia. Entre quienes rodean amenazadadoramente a esos jóvenes, algunas personas con la tarjeta de organización del acto. Salen del estadio en medio de un rugido poco tranqulizador. No tienen fuerzas para defenderse, ni siquiera de palabra.Se trataba de un mitin del PSOE. Participaban en él, entre otros, Ramón Rubial y Alfonso Guerra. El orador, en el momento de la agresión, era José María Benegas, candidato a presidente del Gobierno vasco. Los jóvenes, objetores de conciencia. En el País Vasco la tolerancia perdió otra batalla. No perderá la guerra.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 1986