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RELEVOS EN LA ADMINISTRACIÓN MILITAR

Un militar con pretensiones y experto en la OTAN

El general Fernando Rodríguez Ventosa, de 63 años, casado y, con tres hijos, nació en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y es profesional del Ejército desde agosto de 1942. Su paso por la Escuela Superior del Ejército, sus destinos en los estados mayores de la Junta de Jefes y del Ejército de Tierra, y el hecho de haber sido, a lo largo de 1984, el representante militar de España ante la OTAN, le convirtieron, según generales que le han conocido de cerca, en un militar con elevadas pretensiones, que no se venían cumpliendo en los ultimos años.

Rodríguez Ventosa ascendió a general en enero de 1981, y a teniente general en noviembre de 1984. En los últimos años, ha realizado diversos estudiois directamente relacionados con la OTAN.

En mayo de 1982, por ejemplo, participó en Toledo en un curso sobre Los intereses estratégicos de España, organizado por el Centro Supeñor de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) y por la Universidad Menéndez Pelayo. En una de sus intervenciones, Rodríguez Ventosa señaló que, desde 1953 -año en que se firmó el primer acuerdio de amistad hispano-norticamericano-, España ha contribuido notablemente a la Defensa de Occidente.

Testigo en el 23-F

Durante el frustrado golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, Rodríguez Ventosa, entonces jefe de la División de Operaciones del Ejército, acompañó al ex general Alfonso Armada durante varias horas. En el posterior juicio, dijo que Armada -condenado a 30 años- cumplió las órdenes que le dieron y que no hizo nada interpretable como apoyo a la rebelión.Era capitán general de Barcelona desde noviembre de 1984. A partir de esa fecha, fueron numerosos los comentarios que hizo con algunos amigos generales sobre su propia valía y los destinos que podría ocupar. En alguna reciente reunión del Consejo Superior del Ejército -no la última-, protagonizó alguna airada intervención por diferencias de criterios con otros compañeros. Ayer alegó "razones personales" para tomar su decisión de abandonar la situación activa en el Ejército.

Habla francés, inglés y catalán. Este último extremo hizo que fuera bien acogido en Cataluña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de noviembre de 1986