Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Tribuna:SAMORA MACHEL, NETO Y AMÍLCAR CABRAL, EN EL RECUERDO

Ejemplo y herencia de tres revolucionarios históricos

VASCO GONÇALVESLa muerte reciente de Samora Machel, presidente de la República Popular de Mozambique y del Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo), ha traído a la memoria de Vasco Gonçalves el recuerdo de otras muertes: las de Amílcar Cabral y Agostinho Neto, jefes históricos de los movimientos de liberación nacional de las antiguas colonias portuguesas de Guinea, Cabo Verde y de Angola.

Samora Machel, Agostinho Neto y Amílcar Cabral fueron dirigentes político-militares revolucionarios, hombres de ideas claras y de amplia visión en favor de la lucha por la emancipación de sus pueblos y del pueblo africano, de la construcción de los nuevos Estados que surgieron en las antiguas colonias portuguesas, su sistema de defensa y la consolidación de su independencia. Tenían ideas claras y exactas sobre las futuras relaciones con Portugal, afirmando siempre que la lucha armada iba en contra del colonialismo portugués y no del pueblo portugués. Deseaban, una vez alcanzada la independencia, mantener buenas relaciones con Portugal (algo que no se pudo lograr debido a la política derechista de los Gobiernos portugueses).Fueron los principales artífices de la adopción de la lengua portuguesa como lengua oficial en sus países. Los Gobiernos de Angola, Mozambique, Guinea Bissau o Cabo Verde hicieron más en diez años por la enseñanza de la lengua portuguesa que el país colonizador en cinco siglos.

Tanto Samora Machel como Agostinho Neto o Amílcar Cabral, además de pertenecer a la historia de sus pueblos, pertenecen también a la historia de Portugal. Muchos dirigentes importantes del movimiento de liberación de las antiguas colonias portuguesas se formaron política y democráticamente en el seno del movimiento antifascista portugués, antes de lanzarse a la creación de movimientos de liberación nacional que más tarde llegaron a dirigir.

Amílcar Cabral y Agostinho Neto lucharon en Portugal, codo a codo con los antifascistas portugueses, contra la dictadura de Salazar. Por otra parte, la lucha armada de los movimientos de liberación nacional contribuyó en gran medida a la concienciación política y sirvió para que germinaran las ideas democráticas y liberalizadoras entre los jóvenes oficiales portugueses.

Los jóvenes oficiales portugueses, y con frecuencia los capitanes, comprendieron la génesis de la guerra colonial y su relación intrínseca con el régimen fascista portugués, así como la necesidad de poner fin a ambos. Los jóvenes oficiales comprendieron que su misión patriótica consistía en instaurar un régimen democrático en Portugal y aprender a respetar sin reservas el derecho de los pueblos colonizados a la autodeterminación y a la independencia.

La guerra colonial influyó decisivamente en el nacimiento, tanto en Portugal como en las antiguas colonias, del movimiento de las fuerzas armadas que derribó el 25 de abril de 1974 la dictadura que oprimía desde hacía 48 años al pueblo portugués y a los pueblos de las colonias. Por otro lado, la revolución de los capitanes contribuyó directamente a la independencia de los pueblos de las antiguas colonias.

La caída del fascismo

Después de la caída del fascismo se desarrolló un proceso de descolonización que en el seno del movimiento de las fuerzas arma das no fue lineal ni pacífico, sino más bien agitado por una intensa lucha de la que salió vencedora la línea política de tendencia liberadora y antineo colonialista de ciertos sectores progresistas dentro del movimiento de las fuerzas armadas.

Después del 25 de abril, y pesar de las diferencias normales de cada una de las colonias, sur gen relaciones amistosas entre elementos del movimientos de las fuerzas armadas y elementos de los movimientos de liberación. Estas relaciones surgen y se consolidan debido en parte a una política de visión amplia por parte de los dirigentes de los movimientos de liberación, en espe cial de Samora Machel, Agostinho Neto y Amílcar Cabral.

Las relaciones que se desarrollan después del 2,5 de abril entre el movimiento de las fuerzas armadas y los movimientos de libe ración de Angola, Mozambique y Guinea Bissau-Cabo Verde, son relaciones desiguales en la historia de la descolonización africana y dieron a la descolonización portuguesa un carácter completamente diferente de las descolonizaciones neocolonialistas de Inglaterra o Francia.

La revolución de abril fue una revolución antifascista y anticolonialista, algo que se reflejó en el carácter de la descolonización portuguesa. La revolución de abril fue el resultado no sólo de la lucha de nuestro pueblo, al frente del cual estaba el 25 de abril de 1974 lo mejor que había en las fuerzas armadas, sino que fue también el resultado de la lucha armada de los pueblos de las colonias. Por todas estas razones objetivas e innegables, podemos afirmar que Machel, Cabral y Neto pertenecen también a nuestra historia.

Pertenecen a nuestra historia por la influencia política e ideológica que recibieron en la lucha del movimiento democrático y antifascista portugués contra la dictadura y por la influencia que los movimientos que dirigían ejercieron en la lucha contra el fascismo y el imperio colonial portugués, además del posterior desarrollo en el proceso de descolonización.

El movimiento de las fuerzas armadas crea del lado portugués la responsabilidad de dirigir la descolonización, algo decisivo hasta agosto de 1975, tres meses antes de la independencia de Angola. Los militares portugueses, dada su experiencia de 13 años de guerra colonial, conocían directamente, y mejor que nadie, las condiciones de lucha de los movimientos de liberación y las justas razones por las que se combatía. Así pues, entre los dirigentes del movimiento de las fuerzas armadas que trabajaron directamente en el proceso de descolonización, así como entre la mayor parte de los militares del movimiento de las fuerzas armadas, en las diversas etapas de ese proceso, no existieron ni reservas ni prejuicios de clases o sentimientos anticomunistas como tampoco las preocupaciones e inhibiciones provocadas por reacciones previsibles o rea les del imperialismo, tal y como ocurrió en el proceso de democratización en Portugal.

Esa actitud tuvo una influencia decisiva para evitar que, por parte portuguesa, la descolonización no se comprometiera ni con el neocolonialismo ni con el imperialismo. Llegado el día de la independencia, los nuevos países africanos pudieron escoger libremente su régimen político. La descolonización permitió que los pueblos de las antiguas colonias portuguesas tomasen en sus manos su propio destino y que se debilitara la posición del imperialismo en África y en el mundo. Los nuevos países africanos reforzaron su independencia gracias a sus riquezas naturales y económicas e instauraron regímenes cuyo carácter dominante no era capitalista. Sobre todo, la independencia de Angola y Mozambique tuvo gran influencia en la lucha por la liberación de los pueblos de Zimbabue y de África del Sur.

Machel, Neto y Cabral, dado el carácter nacional y social de su política, fueron auténticos inspiradores e impulsaron una nueva etapa en la lucha por la emancipación de los pueblos africanos.

La desilusión

Los colonialistas, los detractores de la colonización e incluso muchos simpatizantes de la independencia de los pueblos colonizados aseguran que la descolonización de África se llevó a cabo demasiado pronto, que los africanos no estaban preparados y que por eso se enfrentan hoy con grandes problemas. Aseguran además que la independencia fue un desastre, una desilusión.

La descolonización no llegó demasiado pronto, tenía que haber llegado mucho antes. La descolonización fue beneficiosa para el desarrollo del proceso histórico que conduce a la emancipación socio-económica y política de los pueblos en África. La experiencia histórica pasada y presente demuestra que entre los objetivos del colonialismo y del imperialismo ni ha figurado ni figura el deseo de preparar a los pueblos colonizados para su emancipación.

Son los pueblos que han estado sometidos al yugo colonial o que continúan estándolo todavía hoy los que con su propio esfuerzo, y venciendo todas las dificultades y atrasos, deberán luchar por liberarse de las secuelas del colonialismo y de la explotación, asi como de la dependencia neocolonialista e imperialista. Son ellos los encargados, de construir esas naciones independientes, conviertiéndose en los obreros de su propio progreso.

Transición inevitable

Cierto es que creíamos que los pueblos que habían sido colonizados, una vez alcanzada su independencia y libres ya de los lazos de dependencia con su antigua metrópoli, también se librarían de la dependencia del imperialismo. Basil Davidson, eminente historiador inglés, comenta: "Subestimamos el impacto del sistema capitalista mundial sobre los pueblos del Tercer Mundo. Todas esas dificultades internas con las que esos países se enfrentan al intentar construir los sistemas sociales posteriores al período colonial, confrontados con el sistema económico mundial, producirá los grandes problemas y desastres que hoy podemos ver en África. Las dificultades son por tanto, mucho mayores de lo previsto y los problemas son comunes a todos los países liberados".

Como también señala Basil Davidson, desde un punto de vista histórico se demuestra que los países que lograron la independencia durante los últimos veinticinco años tienen que atravesar un período de transición necesario e inevitable.

Sin embargo, y a pesar de todas las dificultades, la liberación real de África está hoy más cerca que antes. Se aproxima el fin del apartheid y el fin del colonialismo en África del Sur, que puede suponer grandes cambios en el África austral y en toda África en general. A esta situación han contribuido con el esfuerzo y el sacrificio, dentro del marco de la lucha armada, en la penosa construcción de su nación y de sus Estados independientes, los pueblos de Mozambique y Angola, bajo la dirección de Samora Machel y Agostinho Neto.

No fue menor el papel desempeñado por Amílcar Cabral, gran dirigente de Guinea Bissau y Cabo Verde, cuyo pensamiento se difundió por toda África. Cabral, Neto y Machel fueron tres grandes revolucionarios africanos que ya han desaparecido, tres grandes y sinceros amigos del pueblo portugués.

Vasco Gonçalves general del Ejército portugués en la reserva, fue primer ministro de su país entre 1974 y 1976.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 1986