Ningún partido político espera obtener mayoría en las elecciones que se celebran hoy en Tailandia

ENVIADO ESPECIAL, Generales y soldados, hombres de negocios y profesores universitarios, figuran entre los líderes de los 16 partidos políticos que hoy se disputan en Tailandia los 347 escaños de la Cámara de Representantes. Ningún partido espera obtener la mayoría y se da como posible que el ex general Prem Tinsulanonda continúe al frente del nuevo Gobierno de coalición. El colorido de la elección tailandesa es muy variado, aunque predominan los uniformes militares, en un país donde los golpes de Estado han marcado la trayectoria política en los últimos 50 años.

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Prem , el equilibrista

La lucha por el voto -en una elección en la que no se espera una participación superior al 557 de los 26 millones de electores- adquiere aquí variantes muy pintorescas. Incluidas las de práctica violenta."Contratos para asesinatos que oscilan entre 150.000 y 200.000 bahts -alrededor de un millón de pesetas- han sido ofrecidos a pistoleros por parte de candidatos políticos para eliminar a sus rivales", escribía en primera plana el diario Bangkok Post, citando fuentes policiales.

Afortunadamente para los tailandeses -cuya policía y Ejército movilizan hoy a 126.000 hombres para evitar incidentes-, las prácticas de persuasión no son siempre así.

Para promover el voto femenino, un partido político anunció en los diarios peticiones, de "chicas guapas y graduadas, mayores de 25 años". Querían contratarlas como candidatas en Bangkok.

Unas 30 mujeres reciben unos 6.000 bahts (unas 35.000 pesetas) para animar la campaña del partido Thai Mas, que dirige el general Ravi Wanpen, líder del denominado grupo de los soldados demócratas.

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Otros candidatos compran los votos con 30 kilos de arroz y 100 baths (unas 500 pesetas) a cada uno de los posibles electores. Otros regalan números de lotería, bebidas refrescantes o camisetas para movilizar la simpatía y el voto hacia sus candidatos.

Entre los 3.813 candidatos hay también personajes muy curiosos. Como el general Kriangsak Chomanan, líder del Partido Nacional Democrático, en libertad provisional bajo fianza y pendiente de juicio por su participación en el fallido golpe militar del 9 de septiembre de 1985 contra el Gobierno presidido por Prem.

El Partido Demócrata (liberal), el Chart Tai (conservador derechista, dirigido por militares) y el Partido de Acción Social (aliado al actual primer ministro, Prem), son las fuerzas políticas más importantes, de donde surgirá probablemente la nueva coalición gubernamental.

Antiguos miembros del ilegal y clandestino Partido Comunista de Tailandia, como Shongpiak Piangket o Somkid Singson, se presentan en las listas de candidatos del Partido Democrático del Trabajo, aliado en una plataforma electoral al Partido Social Democrático, dirigido -para no variar- por otro militar, el coronel Sornkid Srisankhom. Los comunistas, en la ilegalidad, cuentan con una pequeña guerrilla, en lucha esporádica con el Ejército, principalmente en las zonas fronterizas con Laos y Birmania.

La campaña política ha sido larga (el primer ministro disolvió el Parlamento el pasado 1 de mayo) y está centrada en las personalidades más que en los programas. Estos tienen pocas variantes, aparte las promesas de estímulo de la economía y de reducción de precios e impuestos.

"Tailandia necesita un Gobierno estable que centre su actividad en resolver la crisis económica entre una población cuyo 80% vive bajo una situación de pobreza", comentó un analista en temas económicos.

Un régimen vigilado

Tailandia, apoyada en un régimen político vigilado por los militares, cuenta, sin embargo, con una situación económica relativamente próspera en comparación con otros países de la zona. Su crecimiento económico ha sido del 4,6% del producto interior bruto (PIB) en el año en curso y se han incrementado notablemente las exportaciones. En su último informe, el Banco Mundial recomienda un "estímulo de la economía, al estilo de Corea del Sur", para este país del sureste asiático potencialmente próspero.Para los medios económicos tailandeses, el nuevo Gobierno debería marcar, ante todo, una directriz política estable capaz de estimular la inversión, y atraer capital exterior.

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