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MUNDOBASKET 86GRUPO B

La Unión Soviética derrotó sin problemas a una mediocre selección de Israel

Como era previsible, la selección soviética se deshizo con toda comodidad de la de Israel, que sólo resistió cinco minutos la avalancha de juego de los actuales campeones del mundo.Tras un 4-1 registrado en el minuto inicial, Berkovitz empataba con una canasta y tiro adicional. Fue el canto del cisne, porque la máquina soviética se puso a funcionar a pesar de que a los tres minutos Volkov se iba al banco, con tres faltas personales, dejando su sitio a Grisaev.

El aplastante dominio bajo los tableros de los jugadores soviéticos se dejaba notar y, tras un 12-9 (minuto 5), Sabonis, muy brillante, tenía la ocurrencia de conseguir un enceste triple que, seguido de otro de Valanters, dejaba el tanteo en 18-9 (6). Sólo Garrichi, en los minutos iniciales, estuvo acertado, en tanto que Bird-Curtis se aburría una y otra vez al estrellarse contra Sabonis. El contraataque soviético, bien subido por Valters, terminaba una y otra vez con canastas de Kurtinaytis y Tijonenko, sumándose puntos y más puntos: 30-13 en el minuto 9.

A partir de entonces Obuhov empezó a sacar a los suplentes, aunque con tanta calidad como los titulares. Sabonis se sentó en el banquillo, quizás reservado para partidos más trascendentes, pero los sustitutos seguían machacando el aro rival de forma inmisericorde.

Tras un 58-36 en el ecuador del partido, en la reanudación el dominio se acentuó con un 9453 en el minuto 29, con un Tarakanov y un Sokk superlativos, permitiéndose la selección soviética frivolidades como un lanzamiento triple de Tkachenko y algún otro tiro exterior del gigante. Algunos destellos de Berkovitz fueron el único contrapunto israelí, impotentes ante la ofensiva soviética.

A un segundo y nueve décimas del final, Obuhov pidió tiempo muerto, muy silbado por todo el público, si bien fue más con ánimo de ensayar una jugada que de humillar al rival. Sin embargo, Tarakanov fallaría desde más allá de la línea de 6,25 metros.

Israel demostró estar muy lejos de aquella potente selección que hace unos años luchaba siempre entre las mejores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de julio de 1986