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MEXICO 86

Francia, con mayoría de suplentes, precisó la prórroga para quedar tercera

ALFREDO RELAÑO ENVIADO ESPECIAL Francia necesitó de la prórroga para desembarazarse de Bélgica y lograr la tercera plaza del Mundial 86, puesto que mereció sobradamente por su juego en el torneo. Las dos selecciones jugaron con desenvoltura, con gusto por el fútbol de ataque y falta de tensión defensiva, especialmente en la primera mitad. El partido, con aire de amistoso, resultó agradable de ver.

Bélgica nos engañó a todos. Se vistió con la piel de cordero en las vísperas y pasó tres días anunciando que se presentaría a este partido con los suplentes. Pero a la hora de la verdad sólo faltó un titular, Vercauteren. El equipo de Francia, sin embargo, era dificil de reconocer en esa alineación cargada de suplentes, en la que sólo sobrevivían tres de los jugadores que han cargado de principio a fin con el peso del campeonato: Battiston, Amorós y Tigana.

El partido se jugó con un aire alegre, con todo el aspecto de un choque amistoso. Fútbol bastante abierto, sin tensión en el marcaje y con ocasiones de gol frecuentes en las dos porterías. Se adelantó Bélgica, que denunciaba con su alineación un mayor interés por la victoria que los franceses, pero éstos ya habían dado la vuelta al marcador al llegarse al descanso.

En la segunda mitad los dos equipos apretaron algo más. Incluso hubo algunas faltas, luego de que en la primera parte prácticamente no existieran. Francia reforzó el centro de la defensa con la presencia de Bossis, pero empezó a acusar algo más de cansancio que el rival, a pesar de que éste había jugado ya dos prórrogas en este campeonato. Un buen ataque de los belgas dio lugar al empate y, por consiguiente, el paso a la prórroga, una más en el torneo.

En ella Francia se mostró más astuta y también con menos sensación de cansancio que anteriormente. El tercer tanto de Genghini, por ejemplo, fue claramente un detalle de anticipación a la defensa belga, que pareció desbordada y agotada y tardó en revolverse. Ya con Bélgica a la desesperada, en la segunda parte del tiempo suplementario, la apertura de huecos propició el penalti del cuarto y último tanto francés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de junio de 1986