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LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES

Las legislativas han consolidado los electorados, propios de Convergencia y del PSC-PSOE

Las elecciones legislativas de anteayer reflejan la inexistencia de un partido hegemónico en el Principado y revelan la consolidación de los electorados propios del Partit dels Socialistes y Convergéncia i Unió (CiU), ambos en torno al millón de votantes, en los que descansa el bipartidismo a la catalana. De la primera lectura de los resultados electorales se desprende que el PSC polariza el voto popular mientras que el aumento del voto nacionalista se produce a causa de una expansión de CiU por la derecha.El PSC, con 1.294.103 votos y un porcentaje electoral del 40,98%, ha recuperado en estas elecciones generales su condición de primera fuerza política catalana, lo que le permite también afianzar sus planteamientos políticos, y su marco de articulación con el Partido Socialista Obrero Español. Todos los indicios apuntan a que las relaciones entre el socialismo catalán y el federal, que actualmente atravesaban el mejor de sus períodos, se mantendrán en la misma línea, y se intensificará la colaboración entre las direcciones de ambos partidos, y del PSC con el Gobierno- central. Las relaciones PSC-PSOE han quedado fortalecidas en el período electoral, especialmente después de la campaña de Felipe González en Cataluña, en la que éste asumió la existencia de "un catalanismo progresista" que identificó con el PSC.

En virtud de un comportamiento del electorado de izquierdas muy similar al de las elecciones legislativas de 1982, los socialistas catalanes han contenido su retroceso con respecto a hace cuatro años en un porcentaje igual a la pérdida media experimentada por el PSOE en el conjunto del Estado, que es de unos cinco puntos. El bajón de votos ha sido mucho menos acusado en la circunscripción de Barcelona, que engloba 3.600.000 votantes, más de las tres cuartas partes del electorado catalán. El voto del PSC se ha concentrado en la provincia barcelonesa y ha asegurado 16 de los 18 diputados socialistas de la anterior legislatura, mientras que los socialistas federales han cedido tres escaños en Madrid.

El PSC ha perdido 281.157 votos respecto a las legislativas de 1982 (ha recuperado 424.775 en relación con la consulta autonómica de 1984) lo que significa una disminución del 4,22% en los sufragios recibidos. Más de 250.000 de estas papeletas perdidas son de votantes barceloneses, por lo que su retroceso global en Gerona, Lérida y Tarragona, en términos absolutos, es de unos 30.000 votos. Sin embargo, en virtud de la ley D'Hont, los socialistas catalanes han cedido un escaño en Lérida y otro en Tarragona.

Lo explica el hecho de que Coalición Popular haya aguantado en estas circunscripciones, mejor de lo que se preveía, el tirón de los convergentes. Hasta el extremo de que los socialistas no han conseguido un segundo diputado leridano por el escaso margen de 2.000 votos dé más obtenidos por los aliancistas en esa demarcación.

Abstención

El afianzamiento socialista en Cataluña resulta más sólido si se considera que las fugas de voto a otros partidos -Convergència y Centro Democrático y Social, por este orden- no han sido espectaculares y que el voto perdido por el PSC se ha debido a la abstención. En estas legislativas han votado 400.000 catalanes menos que hace cuatro años, al computarse un índice de participación del 69,25% frente al 110,7% de 1982. La caída del voto ha sido mayor aún en la ciudad de Barcelona, donde los socialistas han perdido 100.000 votos, y han quedado a sólo 5.000 papeletas de Convergéncia. Esta parcial consolidación de la implantación convergente (en las autonómicas de 11984 CiU duplicó los votos del PSC) da pie al partido de Jordi Pujol para intentar la conquista de la alcaldía en las próximas legislativas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de junio de 1986