El programa europeo Esprit agota su presupuesto un año antes del plazo

El Esprit (Programa Estratégico Europeo para la Investigación y Desarrollo de las Tecnologías de la Información), cuya primera fase estaba programada desde 1984 a 1988, ha agotado ya prácticamente el presupuesto de 1.500 millones de ecus (más de 100.000 millones de pesetas) de que fue dotado por las Comunidades Europeas.Ramón López de Mántaras, representante español en el comité asesor del Esprit y director del Instituto de Inteligencia Artificial de Blanes, señaló ayer que la segunda fase del programa, cuyo inicio estaba previsto para 1988, se adelantará posiblemente un año, debido al éxito de la primera fase. López de Mántaras participó en una jornada sobre las experiencias empresariales en los programas europeos, organizada por el Departamento de Industria y Energía de la Generalitat de Cataluña. En la reunión intervinieron directivos de empresas que participan en los programas, para detallar sus experiencias en la colaboración tecnológica con empresas punteras de otros países europeos.
López de Mántaras destacó el riguroso criterio de selectividad empleado por el comité asesor del Esprit para seleccionar los proyectos y anuncié que los técnicos de Bruselas mantienen contactos con las compañías de transporte aéreo, para conseguir abaratar los viajes de los participantes en los programas tecnológicos.
Rubén Gallego, de la empresa Eria, resaltó como muy necesario para participar en los programas "un buen conocimiento del inglés, ya que es el único idioma oficial y en las reuniones suelen imponerse los criterios de quien explica su postura con más fluidez", y consideró muy positiva la participacion de su empresa "por las aportaciones tecnológicas y, especialmente, por el conocimiento de nuevas técnicas para controlar el desarrollo de proyectos".
Los programas tecnológicos europeos puestos en marcha hasta ahora son, además del Esprit, Eureka, Esa, Cost, Comett, Brite, Fast y Rade. La primera fase del Esprit se ha dedicado a la precompetitividad, es decir, a la creación de prototipos no comerciales que no suponen competencia entre las empresas europeas ni con las norteamericanas y japonesas. La segunda fase entrará ya en el desarrollo de nuevos productos.


























































