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MÉXICO 86

El penalti

Las estadísticas señalan que se falla en torno a un 23% de los penaltis. En un 60% de los casos el portero adivina la dirección del balón. Éste tarda algo menos de un tercio de segundo, si es disparado con fuerza, en alcanzar la línea de meta. El 36,7% de los penaltis se lanzan con el interior del pie; el 1,3% con el exterior; y el 62% con el empeine.Para adivinar por dónde va a ir el disparo, los porteros usan distintos métodos. El más común es el de fijarse en la pierna de apoyo, la que no golpea el balón, cuya rodilla apuntará al lugar hacia el que va dirigido éste. Generalmente, el cuerpo del lanzador se inclina hacia el lado contrario a aquel al que va a dirigir el disparo. El conocimiento del lanzador es esencial. Y sobre todo la seguridad del portero, la transmisión casi hipnótica de que las cartas están a su lado. En el penalti, el portero sólo puede ganar, porque nadie le va a reprochar el gol; el delantero sólo puede fallar, porque todos contarán con que marque.

Las estrellas también fallan. En este Mundial, Altobelli lanzó un penalti al poste frente a Corea, y Gato Fernández le detuvo a Hugo Sánchez, abajo y junto al palo, otro, lo que ha hecho descender espectacularmente su popularidad en todo el país.

Aunque ha habido tiradores con fama de infalibles -España tuvo a Puskas entre ellos-, a todos les detienen penaltis. La historia de esta jugada registra más héroes entre los porteros -de entre los que el rumano Duckadam, con más de 50 lanzamientos detenidos, es de los más destacados- que entre los delanteros, aunque sean los lanzadores. No obstante, hay uno, Panenka, que ha conseguido ligar su nombre al del tiro de penalti. En la final de la Eurocopa de 1976, frente a Maier y cuando de su último lanzamiento en la serie de desempate dependía el título de Checoslovaquia, se permitió un lujo increíble. Llegó hasta el balón y, contando con que Maier se movería a un lado u otro, picó el balón blandamente, para. que ascendiera y cayera después con parsimonia por detrás del cuerpo caído del portero alemán.

Desde entonces se habla del penalti de Panenka como una de las suertes más lujosas del fútbol. Sócrates acostumbra a marcarlos de tacón en los entrenamientos, pero aún no se ha atrevido a hacerlo en un partido de importancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 1986

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