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LA CAMPAÑA ELECTORAL

Felipe González no entrará al 'cuerpo a cuerpo' con ningún adversario político

El presidente del Gobierno, Felipe González, evitará a partir de ahora cualquier referencia "con nombres y apellidos" al resto de sus adversarios políticos, al objeto de ofrecer una nítida imagen de jefe del Ejecutivo. Los ataques quedarán en manos del vicepresidente, Alfonso Guerra, y de los principales dirigentes socialistas, según aconsejan los estrategas del PSOE. El enfrentamiento directo con el presidente del CDS, Adolfo Suárez, continuará basado en el "desgobierno" de España en su etapa presidencial. "Suárez llevó a España al borde del caos", dijo ayer en Cáceres el secretario de organización del PSOE, Txiki Benegas.

Una vez superada. la mitad de la campaña electoral, los socialistas han detectado que Adolfo Suárez es el único candidato que puede arañar votos al PSOE, según insisten todos los sondeos electorales. Está previsto que el próximo viernes el partido mayoritario conozca los resultados de un nuevo sondeo. En ningún caso Felipe González incurrirá, en el enfrentamiento con Adolfo Suárez como pretende este último. Esta tarea corresponderá al resto de la organización, con la idea del "desgobierno" de su etapa presidencial, que se utilizará con profusión.Esta línea de actuación se apreció con claridad ayer en la voz de José María Benegas, que atacó con dureza a Suárez. Tanto en un encuentro con los informadores en Cáceres como en un mitin en Navalmoral de la Mata, Benegas abundó en esta tesis: "'No se va a producir ese hipotético ascenso de Suárez porque los españoles tienen memoria y recuerdan que llevó a España al borde del caos". Adolfo Suárez, según Benegas, demostró habilidad para desmantelar el Movimiento "porque lo conocía por dentro, pero fue ineficaz en lo demás".

Benegas reprochó a Suárez las promesas "demagógicas" que viene realizando en esta campaña. "Suárez lanza esas ofertas porque sabe que no va a gobernar y, por tanto, no tendrá que rendir cuentas. Ahora propone la reducción del servicio militar y la ruptura del tratado bilateral con Estados Unidos. ¿Por qué no lo hizo él cuando pudo?", se preguntó.

Los principales dirigentes socialistas introducirán paulatinamente en sus discursos la idea hipotética de que en esta campaña se presentan tres candidatos a la presidencia que ya han ostentado responsabilidades gubernamentales. "Con Adolfo Suárez, el Gobierno no existía; el autoritarismo de Fraga se comprobó en sus etapas ministeriales; con Felipe González, se ha vivido el período de mayor estabilidad democrática que ha habido en España", explicó un experto electoral del PSOE.

Ello no quiere decir que los socialistas alberguen duda alguna respecto a quién va a ser el jefe del Ejecutivo. "Felipe González va a ser el presidente del Gobierno, pero se trata de que alcance el máximo apoyo posible, similar al de 1982", dijo el mismo portavoz.

Los dirigentes socialistas continuarán ofreciendo la imagen de que existe preocupación sobre los próximos resultados, sintetizados en la repetida frase "todavía no hay nada ganado". No obstante, en reuniones internas el regocijo es evidente porque los socialistas estiman que volverán a alcanzar la mayoría absoluta.

El dirigente socialista y secretario general del PSE-PSOE "agradeció" al presidente del PNV, Xabier Arzafluz, su ofrecimiento de anteayer para colaborar parlamentariamente con el PSOE en el supuesto de que éste no obtuviera la mayoría absoluta. "Es de agradecer la preocupación de Xabier Arzalluz por garantizar el gobicíno de España, pero creo que esa oferta no va a tener que materializarse, ya que confiamos en gobernar solos", afirmó Benegas.

Paralelamente, Enrique Múgica, miembro de la ejecutiva socialista, declaró ayer en León que "lo único que Suárez puede sacar de la manga es su incapacidad, porque, si tenía alguna noticia antes del 23-F sobre el tema, es lógico que hiciera lo posible por desarticular el movimiento que se preveía". A su vez, Javier de Paz, secretario general de las Juventudes Socialistas, afirmó en Zaragoza: "Suárez es un golfo. Cuando él era responsable de determinadas cosas con la camisa azul, yo ya corría delante de la policía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de junio de 1986

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