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CARTAS AL DIRECTOR

El Partido Humanista

Mucha gente se pregunta intrigada de dónde ha salido ese fantasmagoneo grupo que con el nombre de Partido Humanista se ha integrado en las filas de Izquierda Unida. Por nuestra parte, no podemos sino manifestar nuestro asombro de que formaciones tan respetables como PCE, Federación Progesista, PCPE, etcétera, hayan caído en la trampa, asociándose a tan pintoresco partido.Por si alguien lo ignora, les recordaré que el citado PH está integrado por los adeptos de la secta llamada La Comunidad, cuyos miembros, por cierto, alardeaban hasta hace poco de no, hacer política con su ideología.

LA Comunidad fue fundada en 1977 por el visionario argentino Silo (Mario Rodriguez Cobo), que en 1969 se había rodeado de un círculo de iluminados en Punta de Vaca (Argentina). Más tarde se afilia en Nápoles a la escuela esotérica Tathagata, donde en el curso de rituales mágicos recibe el nombre iniciático de Silo. Funda después el grupo ocultista Cronos y junto a los llamados Doce Apóstoles; se retira a tina finca de la selva, donde es detenido por las autoridades argentinas y disuelto su núcleo. Sus seguidores le etiquetan como mártir (sólo estuvo detenido 11 días) y aseguran de él que es de origen extraterrestre y que viene a la Tierra como mesias. Partidarios; suyos eja Chile, bajo el nombre de Movimiento de la Religión Interior y pertenecientes a la alta burguesía, colaboraron durante el Gobierno del presidente Allende con las bandas fascistas que luchaban contra la democracia golpeando en las calles a los líderes obreros. Pinochet no les agradeció sus favores, pues fueron también disueltos por su policía. Es en Corfú (Grecia) donde Silo funda La Comunidad reestructurando a sus partidarios, ordenándoles que "vayan a por el poder en todo el planeta, humanizando la Tierra". Su doctrina es una extraña mezcla de ocultismo, creencia en los extraterrestres, anarquismo religioso e ingenua concepción autogestionaria de la economía. No nos extraña que Santiago Carrillo, con mayor madurez política, no haya deseado contaminarse, vinculándose a IU, y, que el PSOE se frote las manos. Con partidos tan exóticos a su izquierda no corre ningún peligro.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de mayo de 1986