Vicent y los toros
Soy una asidua lectora del diario EL PAÍS desde su fundación. Presido una peña-cultural taurina en Madrid dedicada a los toreros Luis Francisco y Juan Antonio Esplá. No soy ni exótica, ni sangrienta, ni morbosa, ni sádica, por utilizar algunos de los adjetivos que el señor Vicent cortésmente me asigna como aficionada a los toros.Hablar de toros requiere saber de toros, al igual que elevar un juicio crítico sobre danza, música, teatro o cualquier otro espectáculo requiere, como mínimo, el conocimiento de sus fundan.lentos y su técnica.
Llegar al convencimiento de,que la fiesta de toros es una expresión cultural y artística no es tarea fácil. Para ello, trasladándonos al mundo de la cultura, hay que tener la profundidad de espíritu de un García Lorca o de un Picasso.
Yo amo a los animales, y ello también sustenta mi afición a los toros. La bella casta brava desaparecería si no hubiera fiesta. Pero es que además la muerte de los corderos, cerdos y pollos que usted se come es mucho más cruel y no genera belleza ni arte.
Por último, le agradecería les ahorrara a tres millones de. españoles que acuden a las plazas cada año que tuvieran que disfrutar del arte del toreo en ese submundo de prostitución que nos dispone.
. Abogada. .


























































