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La impotencia del usuario

Los cortes del tráfico ferroviario, que en ocasiones han afectado durante horas también a los trenes de largo recorrido, las quejas presentadas ante la compañía y los incidentes surgidos entre viajeros y empleados de Renfe han sido constantes en los últimos años, motivados casi siempre por la misma razón: los retrasos que por múltiples causas sufren los usuarios de Fuenlabrada, Leganés, Parla y Aranjuez, fundamentalmente. A estas protestas se suman las originadas por la incomodidades sufridas en trenes abarrotados en las horas punta o por la falta de información.

Ello ha originado que los trabajadores de la zona sur lleguen con demasiada frecuencia tarde a sus trabajos, lo que le ha planteado problemas laborales a más de uno, según manifestó el portavoz de una especie de comisión de viajeros que surgió espontáneamente hace unos meses.

"Es la sensación de impotencia y cabreo que se te acumula cuando eres consciente de que tú no puedes hacer nada contra Renfe, pero Renfe te denuncia si te niegas a mostrar un billete al revisor en señal de protesta, y el juez de distrito te condena a una multa, claro. Y es la sensación de que tu vida cotidiana -una cita, recoger a tu hijo o llegar a casa a descansar- depende de que el tren salga a su hora".

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