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Medios jurídicos de Bonn relacionan al terrorismo de la RFA con el atentado

Medios jurídicos de la República Federal de Alemania (RFA) han ligado el asesinato del primer ministro sueco, Olof Palme, con el del industrial alemán occidental Ernest Zimmerman, muerto a tiros el 1 de febrero de 1985 por un comando de la Fracción del Ejército Rojo. El portavoz oficial de la fiscalía federal, Alexander Prechtel, dijo ayer que ambas víctimas fueron asesinadas con disparos a corta distancia y con balas de calibre 38 o 357 Magnum.Los proyectiles eran en ambos casos del tipo explosivo, aunque en el atentado contra Palme se utilizaron balas con cápsula de cobre, mientras a Ziminerman lo asesinaron con un proyectil de plomo, con cabeza hueca, del tipo dum dum.

El calibre 38 o 357 Magnum es utilizado habitualmente por los miembros del grupo terrorista alemán de la Fracción del Ejército Rojo, dijo Prechtel, quien recordó que el atentado contra Zimmerman se lo atribuyó un comando de este grupo autodenominado Patrick O'Hara, el nombre de un guerrillero del Ejército Republicano Irlandés (IRA) muerto-3 en prisión por una huelga de hambre en 1981.

El atentado contra Palme fue reivindicado, a través de llamadas anónimas a una agencia de noticias en Londres y a cuatro diplomáticos suecos en Bonn, por un comando que dice pertenecer al grupo terrorista alemán denominado Holger Meinz en recuerdo de un activista de la RFA muerto en una huelga de hambre, en prisión, en 1974.

Por otra parte, la Oficina Federal de la policía judicial de la RFA concluyó ayer que las balas de 9 milímetros, del tipo utilizado contra Olof Palme, son corrientes en el país y han sido empleadas en el pasado por los extremistas de la Fración del Ejército Rojo. La policía judicial alemana ha estudiado en sus laboratorios de Wiesbaden las fotografías de las balas encontradas en el lugar del atentado en Estocolmo y ha determinado que este tipo de proyectiles, aunque puede parecer muy raro en algunos países, es bastante común en la RFA. Un portavoz oficial recalcó que esta conclusión contradice la tesis de que las balas eran muy especiales (fabricadas, para la policía de autopistas de EE UU) y no provenían de un circuito de producción masiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de marzo de 1986