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Dinamarca mantiene pendiente de un hilo la reforma de la Comunidad Europea

Dinamarca tiene a la Comunidad Europea (CE) pendiente de un hilo. El próximo martes, el Folketing o Parlamento danés ha de pronunciarse sobre la reforma de la CE decidida en la cumbre europea de Luxemburgo el 4 de diciembre pasado, una reforma tímida, pero excesiva para algunos daneses. El Gobierno de coalición de centro-derecha presidido por Poul Schlüter apoya la reforma, pero es minoritario en la Cámara. El principal partido de la oposición, la socialdemocracia, ha dicho, a través de su grupo parlamentario, que votará en contra, con lo que forzaría el no danés.

Schlüter no está dispuesto a anticipar las elecciones generales, sino, en todo caso, a celebrar en el plazo de tres o cuatro semanas un referéndum sobre la reforma de la CE, convencido de que lo ganaría.Si el Folketing no aprueba la reforma, Dinamarca no podrá firmarla en la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de los doce el próximo día 27 de enero en Luxemburgo, fecha que de todas formas se demorará probablemente, ya que Italia, en el cabo opuesto de Dinamarca, quiere antes también consultar a su Parlamento.

Para ser válida la reforma, ha de ser suscrita por todos los países miembros de la CE y posterior mente ratificada por todos los Parlamentos, pues la reforma requiere la unanimidad.

Un rechazo danés abriría una profunda crisis en la CE y se volvería a plantear la cuestión de una integración a once -o menos- al margen de Dinamarca. Otra posibilidad sería el aplicar la reforma sin cambiar el Tratado de Roma.

Schlüter necesita el apoyo socialdemócrata o el de los radicales-liberales que apoyan al Gobierno, pero que ya han declarado que votarán en contra en este caso para sacar adelante esta reforma. El líder de la socialdemocracia danesa, Anker JÓrgensen, de cuya mano de primer ministro ingresó Dinamarca en la CE en 1973, era partidario de la reforma. Pero el pasado martes cambió de opinión ante las presiones de su grupo parlamentario.

La reforma trata de ampliar las decisiones por mayoría para llegar a un verdadero mercado interior sin barreras en 1992 y otorga nuevos, aunque muy limitados, poderes al Parlamento Europeo. Los socialdemócratas rechazan algunos aspectos del paquete. Querrían garantías de que Dinamarca podrá conservar sus medidas, más fuertes que el resto de los doce, de protección del medio ambiente y de las condiciones sociales de trabajo. Temen que, con el nuevo tratado en la mano, los socios de Dinamarca puedan interpretar las medidas danesas para una mayor protección del medio ambiente y de las condiciones de trabajo como barreras proteccionistas y, por tanto, ilegales.

Tampoco quieren dar nuevos poderes al Parlamento Europeo (pues, dicen, se menoscaba la soberanía nacional) ni que se hable de una política exterior común de los doce que deje al margen a países escandinavos no miembros de la CE, como Noruega.

Pero echar marcha atrás en el paquete de reformas o modificarlo a estas alturas resultaría inaceptable para la gran mayoría de los socios de Dinamarca en la CE, aunque el Gobierno hará nuevas sugerencias a sus colegas comunitarios.

Jörgensen señaló que, como el Gobíerno plantea el paquete de la reforma como un -todo-, tiene que rechazarlo como tal, a no ser que se renegocie, aunque reiteró que estaba a favor de la permanencia en la CE. En todo caso, la socialdemocracia fijará el lunes su posición definitiva. Pero Jörgensen ha señalado ya su aceptación del referéndum y acatará el resultado que salga de él.

Los sondeos indican que un 44% votaría contra la pertenencia a la CE si Dinamarca ingresara ahora. Pero un 55% está a favor de la permanencia, ya que es un hecho. La postura socialdemócrata se puede explicar tanibién por el auge en los sondeos M Partido Socialista Popular, anti-CE y anti-OTAN, que si en 1984 recabó un 11% de los votos, ahora recaba un 15% de las intenciones de voto. Dinamarca debe ser el único país de la CE con un partido cuyo programa consiste esencialmente en sacar al país de la Comunidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de enero de 1986

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