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El carácter coloquial y el ambiente hogareño marcan el estilo de la programación matinal de TVE

Un decorado hogareño y el estilo coloquial e informal del presentador del informativo Buenos días caracterizan la apertura de la televisión matinal, que estrenó ayer TVE a las 7.27 de la mañana en los estudios y centro emisor de El Pirulí (Madrid). Gimnasia, información sobre la economía del ama de casa, telenovelas, teletexto y repeticiones de programas emitidos un día antes forman esta nueva oferta de TVE, que supone para el público 1.500 horas más de televisión al año y para RTVE una expectativa de ingresar alrededor de 3.000 millones de pesetas por publicidad.

Se adelantó incluso esta "telegaña" -tosco nombre con el que los trabajadores de El Pirulí han bautizado a la televisión matinal- al horario previsto en tres minutos y parece que lo hará todos los días para emitir antes de la cabecera unas imágenes tituladas Amaneceres autonómicos.La cabecera fue diseñada y realizada por José María Fraguas, editor-realizador del Buenos días, en Luxemburgo, con asistencia de un ordenador: un globo terráqueo, como mandan los cánones iconográficos de estos noticiarios, en el que sobresale un pirulí -símbolo del poderío de RTVE- mientras avanza el mapa de la Península y de sus islas. El sol se cruza delante del pirulí y en 28 segundos se produce ese milagro de comunicación por televisión.

El decorado está integrado por dos sets complementarios: el convencional de los telediarios, a cuya mesa leen las noticias de información general Carlos Múgica y Sandra Sutherland, que proviene, al igual que otros periodistas de la televisión matinal, del desaparecido telediario de la Segunda Cadena, junto con Elena Sánchez para la información deportiva. Al lado, el salón de una casa de estar para recibir a los invitados con dos sofás, dos sillas, una mesita y macetas con plantas. Un decorado para las entrevistas y charlas del director del programa, José Antonio Martínez Soler, y de su compañera, Leonor García Álvarez, locutora de Radio Nacional de España que trabajó durante algún tiempo en el centro de TVE en Canarias. La escena pretende reproducir, un tanto idílicamente, el espacio familiar en el que la audiencia ve la televisión, y que quiere traspasar los términos del mensaje: la televisión lleva las noticias del mundo al hogar, la televisión es la sala de estar del espectador. Para mejor servir a este fin, el periodista José Antonio Martínez Soler, metido a conductor de noticias, anfitrión y entrevistador, presenta un rostro simpático, utiliza un lenguaje coloquial, derrocha optimismo y sentido de la utilidad, como los vendedores a domicilio, un producto de mercado para su principal y mayoritaria clientela: las amas de casa.

Martínez Soler se ha desenvuelto bien, tiene cara, recursos y confianza en sí mismo: "Hoy ha nacido una estrella", comenta entre risas, mientras acuden a felicitarle José María Calviño, director general de RTVE; Ramón Criado, director de TVE; Enric Sopena, director de los Servicios Informativos, y otros directivos que estaban en El Pirulí mucho antes de la emisión del primer programa matinal. "Cuando me veo en el monitor se me hunde la vanidad, porque aparezco como soy, regordete, calvo y no tan joven", añade este periodista que montó el programa en un tiempo récord, a partir del 17 de diciembre. José María Calviño explica al corresponsal del The New York Times en Madrid los pormenores de la aventura: "Este es un país mágico, (...) un país de fiebres donde las tortugas tienen poco futuro". Martínez Soler busca respuestas ingeniosas, para el director general y los dos se montan en un diálogo chistoso. Martínez Soler explica a su colega neoyorquino que en España "el hambre y las necesidades agudizan el ingenio". Y Calviño parece envidiar el poder de imagen que da el televisor: "Yo tengo el gobierno de la casa, pero él es el poder, él puede editorializar con un solo gesto".

Quizá el que peor lo pasó ante las cámaras, por el maquillaje y por verse obligado a señalar sobré un mapa inexistente, fue el hombre del tiempo, Gabriel Baleirola, "un sabio", según apostilla el director del programa, que le ha prestado a TVE el Instituto Nacional de Meteorología.

Tras los saludos y bienvenidas de rigor, la primera noticia con imágenes fue para el ministro de Defensa, Narcís Serra. Los primeros invitados y entrevistados en el estudio fueron el ex ministro Enrique Barón y el diputado de Euskadiko Esquerra Juan María Bandrés.

Diego Carcedo, desde Nueva York, fue el primer corresponsal en enviar crónica para este informativo, en directo, a través del satélite Bright Star, utilizado ahora por TVE porque resulta más barato que el Intelsat. Fallaron las primeras conexiones en directo con la BBC y con la cadena Antenne 2, de Francia, pero fueron errores técnicos sin importancia. A las 8.25, por primera vez en la historia de TVE, desconectaron todos los centros regionales de TVE -menos los de Madrid, Castilla-León, Castilla-La Mancha y Extremadura para transmitir durante cinco minutos información local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de enero de 1986