Pique Vidal desmiente una supuesta operación de venta de las acciones de Catalana que tenía Pujol

Jordi Pujol no cobró nada por la cesión del grueso de sus acciones de Banca Catalana y el 15 de mayo de 1982, antes de la última gran crisis de la entidad, las cedió gratuitamente a una fundación, según informó ayer el abogado Joan Piqué Vidal, encargado de su defensa, a un grupo seleccionado de periodistas. Con estas declaraciones el letrado intentó desmentir una de las dos versiones dadas al destino de aquellas acciones -la otra era, efectivamente, la donación a la Fundación Catalana-, en el libro Banca catalana, más que un banco, más que una crisis.

Los datos referidos a este desmentido fueron entregados la semana pasada al juez instructor de la causa, Ignacio de Lecea, para que los adjuntase al sumario. Los tres autores del libro señalaban que no se conoce oficialmente el destino dado por Pujol a su importante paquete de acciones, antes de la última gran crisis de la entidad, y describían las dos versiones oficiosas: o una venta por 600 millones de pesetas o su cesión prácticamente gratuita a la Fundación Catalana. Ambas hipótesis fueron reproducidas como tales por EL PAIS, en su edición del pasado 8 de septiembre. Ayer Joan Piqué, según Europa Press, señaló que Pujol cedió a la Fundación Catalana 22.749 acciones de la serie A, con un valor nominal de 5.000 pesetas cada una, y 74.953 de la serie B, de 1.000 pesetas de valor nominal, lo que totaliza nominalmente 182 millones de pesetas. Esta cesión, según el defensor, se efectuó sin ninguna contrapartida económica. El abogado recalcó que la única venta que realizó Pujol fue la efectuada entre los años 1971 y 1973, referida a 5.135 acciones.El letrado corroboró sus afirmaciones con unos documentos firmados por los notarios Lluís Maria Vallet Mas y Roca Sastre en los que se desmiente también la hipótesis de que aquella supuesta venta de acciones hubiera pasado por sus manos. Como en una primera redacción del libro antes citado se mencionaba un documento que detallaba las supuestas operaciones, Roca Sastre las desmiente de manera pormenorizada. Dice textualmente: "Que con fecha 15 de noviembre de 1977, según consta en el libro de registro de acciones y accionistas de la sociedad" el señor Jordi Pujol i Soley no era propietario de ninguna de las 100.000 acciones de serie B comprendidas en las numeraciones 1.501 al 10.500, 19.350 al 60.349 y 124.001 al 174.000, y que solamente una pequeña parte de dichas acciones, concretamente 5.355, habían sido anteriormente propiedad de Jordi Pujol, pero fueron vendidas en diversas operaciones los años 1971, 1972 y 1973". Desmiente también, por consiguiente, la hipótesis de que Pujol hubiera recibido parte del importe de estas acciones con un talón de cien millones de pesetas, con el número de registro AK0074-124. Afirma el notario que este talón corresponde a un aparejador y que fue librado el 29 de diciembre de 1981 por un importe de 10.000 pesetas. El notario Roca Sastre, amparándose en el secreto bancario se niega a revelar su identidad.

Roca Sastre examina también la hipótesis de cómo se pagó el resto de las acciones -se citaban unas letras avaladas por Banca Catalana, Banco Industrial del Mediterráneo y Banco Industrial de Catalunya-, cuando dicho aval concreto, según el notario, fue otorgado en favor de una empresa de material clínico, era de 50.000 pesetas y se utilizó como fianza provisional ante el Instituto Nacional de Previsión. Otros dos avales, al parecer, eran asimismo inexistentes.

Piqué descartó la posibilidad de ejercer acciones judiciales contra los informantes. Señaló que "somos conscientes de que, de hecho, con todo esto se busca sobre todo crear descrédito, pues como ha dicho uno de los fiscales del caso el descrédito es un sambenito más que suficiente para cualquier político". A continuación recalcó que su única preocupación era desmentir las falsedades y hacer llegar esta versión al instructor y a la opinión pública. Finalizó afirmando que "desde un punto de vista ético es una suerte que Jordi Pujol hubiera perdido su dinero depositado en Banca Catalana". Piqué no aportó ningún detalle sobre la presunta donación de las acciones a la fundación.

Los autores del libro Banca Catalana, más que un banco, más que una crisis, recogían las dos versiones, aunque la referente a la posible venta de las acciones resultó tan sólo esquemáticamente incluida en el texto definitivo, tras las sucesivas y posteriores revisiones a que fue sometido por los asesores jurídicos de la editorial Plaza y Janés. Asimismo, señalaban que habían intentado obtener de Pujol una versión directa del destino de las acciones, pero el interesado nunca les concedió una entrevista.

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