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GENTE

María Silva,

empleada de hogar de Santiago de Chile, pasó un buen susto cuando un hombre desnudo de unos 30 años la encañono con un revólver y, tras atarla de pies y manos, le obligó a decirle dónde guardaban los dueños de la casa el dinero y las joyas. Después de hacerse con la caja de caudales, el ladrón, que iba completamente desnudo y se cubría el rostro con un pañuelo, se vistió y salió, a la calle con el botín.

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