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El torneo de tenis de Flushing Meadow discurre sin sorpresas

El Open de Estados Unidos transcurre apaciblemente. Ayer, en una jornada repleta de estrellas por necesidades televisivas, Mats Wilander (Suecia, 3) ganó a Paul Annacore (EE UU) por 6-3, 6-7, 7-6 (9-7) y 6-1, aunque éste último tuvo dos sets balls en la tercera manga, Yannick Noah (Francia, 7) derrotó Jim Grabb (EE UU) por 7-6, 6-3 y 6-2, Ivan Lendl (Checoslovaquia, 2) venció a Bill Scanlon (EE UU) por 6-2,6-0 y 6-3, mientras John McEnroe (EE UU, 1) parecía sufrir más de lo normal en la visita que le hizo el licenciado en psicología Bud Schultz (EE UU) al que acabó ganando por 6-3, 6-4 y 6-4. El alemán occidental Boris Becker ganó, con contundencia, al neozelandés Kelly Evernden, que perdió tres sets balls en la última manga, por 7-6 (7-2), 6-3 y 9-7. Chris Evert (EE UU, l), por su parte, venció a Grace Kim (EE UU) por 6-0 y 6-2, y Martina Navratilova (EEUU, 2), a Lisa Bonder (EE UU) por 6-1 y 6-1.

La tranquilidad del Flusing Meadow sólo quedó rota en la madrugada del sábado, hora española, cuando una tremenda tormenta de verano asoló las instalaciones. Con viento huracanado y gran aparato eléctrico, los tenistas se retiraron a los vestuarios con la jornada suspendida, mientras varios espectadores sufrían heridas al llevarse el viento parte de la carpa bajo la cual está instalado el restaurante, y los periodistas veían como temblaba peligrosamente la sala de prensa, situada en lo más alto de la grada de la pista central. Cayó mucha agua en una ciudad que, irónicamente, recuerda con grandes letreros en la entrada de todos los edificios que debe economizarse al máximo el consumo de agua potable, escasa en los últimos años.La jornada de ayer fue una más en el calendario laboral de los mejores. Ninguno de ellos tendrá un recuerdo especial, y su sentimiento al terminarla fue similar al que siente un asalariado cuando ha cumplido con el requisito de fichar para partir en busca de dos días de vacaciones. Ivan Lendl, por ejemplo, llegó a decir que lo único que le molesta del Flushing Meadow es que está a 25 minutos de su casa, y que preferiría que estuviese a un minuto. para llegar antes. Para él, su partido de ayer fue simple y rápido. Bill Scanlon, su rival, alcanzó el cénit de su carrera en estas pistas, al eliminar en ellas, hace dos años, a McEnroe. Pero Seanlon fue operado recientemente de una lesión en la rodilla, y ayer hasta el propio LendL se sorprendía al ver que el norteamericano no llegaba a las bolas.

En espera de que la televisión diese permiso para que comenzase el partido entre John McEnroe y Bud Schultz hubo tiempo para ver las novedades en las instalaciones del Flushing Meadow. Son pocas: una pequeña grua que facilita mucho el trabajo al empleado que anota los resultados y un pequeño carrusel donde están Instaladas una decena de aparatos de televisión conectados con cada una de las pistas. El único atractivo que parecía presentar el enfrentamiento entre John McEnroe y Bud Schultz radicaba en saber cómo iba a responer el número uno ante un licenciado en psicología. Muchos han recomendado por escrito, con más o menos cariño, que McEnroe debería visitar a un psicólogo para intentar aplacar su tremendo genio. La terapia de SchutIz, (un buen goleador) y todos sus estudios universitarios sirvieron quizás para que McEnroe, no montase ningún número, pero no evitaron una victoria cómoda, que no brillante, del jugador neoyorquino. McEnroe repitió la mala impresión de Wimbledon, donde parecía luchar consigo mismo por alcanzar ese toque de raqueta que le ha otorgado la supremacía en los últimos años.

Partido dramático

El partido más dramático fue el que enfrentó al checo Tomas Smid (16) con el norteamericano Jimmy Arias. Con un movimiento de brazo rotatorio y muy complicado, que fuerza al máximo sus articulaciones, Arias, semifinalista aquí hace dos años, atraviesa una importante crisis en los últimos tiempos. Cuando termina los partidos debe colocarse bolsas de hielo en la muñeca, el codo y el hombro. Ayer, quizás en el mejor partido del día, Arias y Smid llegaron a las cinco mangas y a la muerte súbita en el último set, algo que sólo existe en Flushing Meadow. Al final ganó Smid, por 4-6, 1-6, 6-3, y 7-6 (7-4).El único cabeza de serie eliminado fue el checo Miroslav Mecir (9), derrotado por el estadounidense David Pate, por 6-4, 6-1 y 6- 3. Mecir, ganador de varios torneos a principios de año, parece sufrir el mismo síndrome psicológico que afectó al español Aguilera tras ganar en 1984 el torneo de Hamburgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de septiembre de 1985

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