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El Celta, a la espera de la ayuda de la Xunta

El Celta afronta la temporada 1985-1986 con el objetivo prioritario de mantenerse en la Primera División del fútbol español, tras dos campañas consecutivas en la Segunda División, a la que se vio abocado por una deficiente gestión tanto deportiva como administrativa. El club espera ahora la ayuda económica de la Xunta de GaliciaEn estos momentos la deuda del Celta supera los 400 millones de pesetas. Mientras espera que el Problema se lo resuelvan la Xunta de Galicia o la Diputación Provincial, las preocupaciones se centran en el aspecto deportivo, que, en palabras del técnico vigués, Félix Carnero, "pasa, en principio, por consolidar el conjunto".

Para afrontar este retorno a la máxima categoría el Celta ha intentado reforzar, dentro de las limitaciones económicas, su plantilla profesional. Las miras en este aspecto se dirigieron, hacia dos defensas, un centrocampista y un delantero.

Con los fichajes de Juan Maraver, un libre procedente del Recreativo de Huelva, y de Casimiro Torres, lateral adquirido al Cartagena, parecía que la línea defensiva céltica podría encarar la temporada con garantías. Pero, de entrada, Maraver ha sufrido rotura de peroné y deberá permanecer inactivo durante dos meses.

Para el puesto de delantero se ha contratado por dos temporadas al internacional brasileño Baltazar, máximo goleador en su país en 1980, que ha dejado constancia de su categoría en el Trofeo Ciudad de Vigo, mostrándose como un elemento peligroso frente al marco contrario.

El resto de las altas provienen de la cantera, descuidada casi totalmente hasta hace un par de años. Tres jugadores han sido ascendidos: Blanco, un medio punta que la pasada temporada jugó cedido en el Arosa de Segunda B; Lema, defensa que también jugó cedido en el Arosa tras haber jugado la anterior precampaña con el Celta, y Gustavo, defensa procedente del filial céltico de Tercera División, Gran Peña.

El club intentó también conseguir del Barcelona la cesión de Urbano, centrocampista que no parece entrar en los planes de Terry Venables, pero el jugador rechazó desde el primer momento el traslado a Vigo. Por ello, las miras de los directivos célticos se volvieron hacia el fútbol brasileño y, más concretamente, hacia algún oriundo que en fechas próximas podría recalar en esta ciudad para ser sometido a prueba.

Otra novedad a destacar es que el club vigués lucirá en sus camisetas publicidad de la empresa automovilista Citroën, por la cual el Celta percibirá unos 17 millones de pesetas, además de una furgoneta para traslado de material. Este acuerdo afecta también a las categorías menores del club, al baloncesto y al atletismo.

En definitiva, dura campaña la que va a afrontar el Celta esta temporada, en la que la afición tendrá que ofrecer su apoyo, a pesar de que el número de socios todavía no alcance la cifra de 10.000 que se ha propuesto la directiva presidida por Rivadulla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de agosto de 1985

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