Quemado vivo un policía surafricano tras el funeral por la abogada Mxenge

El funeral por la abogada surafricana y activista negra por los derechos civiles Victoria Mxenge, asesinada el pasado 1 de julio, se convirtió ayer en una multitudinaria manifestación de protesta contra el régimen del apartheid, de la que no estuvo ausente la violencia, que en los últimos días ha causado al menos 66 muertos, la mayoría de ellos en la región de Durban. Tras el funeral, celebrado en el bantustán de Ciskei, cerca de King William's Town (al sureste de Suráfrica), un policía negro murió por linchamiento, apedreado y quemado vivo. Otro negro murió asesinado en una barriada de Durban. Los homicidas quemaron su cuerpo.

En el funeral, convertido en mitin, al que asistieron dirigentes, militantes y simpatizantes de la principal organización opositora al régimen racista de Pretoria, el Frente Democrático Unido (UDF), los oradores denunciaron, con una agresividad que superó incluso a la exhibida en los funerales por otras víctimas de la violencia racial, el apartheid, la implantación del estado de emergencia y la actitud del movimiento Inkatha, del jefe zulú Gatsha Buthelezi.Las explosiones de violencia se producen con trágica facilidad. Un mitin que debía haber sido pacifista, al que asistieron ayer en una barriada negra al norte de Durban indios y zulúes, terminó en la confusión y el enfrentamiento, aunque no hubo víctimas mortales.

Por su parte, Juan Pablo II deploró ayer en Camerún los sangrientos enfrentamientos raciales de Suráfrica y rezó para que "se acaben las indignas discriminaciones humanas". La oficina volante del Vaticano, que acompaña al Papa en su gira africana, hizo público un comunicado en el que se califica de "inadmisible" la segregación racial, que "pisotea los derechos fundamentales del hombre, que el Santo Padre no se cansa de repetir y de exigir, y sin los cuales no puede haber dignidad".

El propio Pontífice pidió la efiminación de toda discriminación racial y la concesión de libertades políticas, de pensamiento y de conciencia.

El régimen de Pretoria se encuentra sometido a un intenso cerco internacional, cuya última manifestación ha sido la presión norteamericana, bajo amenaza de imponer sanciones económicas, para que se concedan derechos políticos -incluyendo el voto- a la mayoría negra.

Páginas 2 y 3

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