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Cuatro grupos empresariales tratan de asociarse con Disney para instalar en España su parque europeo

El asociarse o hacer negocios con la Disney, en caso de que la multinacional norteamericana del ocio instale su parque europeo en España, se ha convertido en la máxima ambición actual para numerosos empresarios y financieros. Cuatro grupos han destacado ya a la hora de polarizar los intentos por penetrar en los secretos del proyecto y ofrecer dinero. Los encabezan el marqués de Griñón, Juan Lladró, los hermanos Gimeno y Manuel de Prado y Colón de Carvajal. Cada uno apuesta por un enclave determinado, aunque varios de ellos no lo toman como cuestión de principio

.Los candidatos apenas han conseguido entablar contactos directos e informales con la Walt Disney Productions, que parece saludar a todos con las mismas palabras: "Ya hablaremos". Por su ordenada estrategia de sacar en cada fase la máxima ventaja, la multinacional no quiere soltar prenda antes de terminar las negociaciones con los Gobiernos español y francés, o en su caso también con los del País Valenciano y Cataluña.

Ni siquiera les ha dicho, según han declarado a este periódico los interesados, cuántas sociedades formarían. Sólo tienen claro que en la principal, la propietaria del parque, la Disney quiere disponer de la mitad del capital. Pero quedarán múltiples oportunidades: desde el grupo de constructoras a una sociedad para gestionar el parque, pasando por posibles empresas para la hostelería y el transporte de parte de los 6,5 millones de visitantes anuales hasta el recinto.

"Lo hemos hablado entre los del gremio", nos decía José Meliá, propietario de la cadena de hoteles y viajes de su nombre, "y colaboraría interesadísimo, porque sería una gran riqueza nacional que se notaría hasta en Madrid, por donde pasarían la mayoría de los visitantes". Meliá sirve como ejemplo de quienes no parecen decantados por ningún grupo, pese a que esperan negociar su entrada en algo.

A la hora de repartir el negocio, sí ha trascendido que los americanos pretenden estar más presentes que en su parque de Japón. Por considerar caro el precio fijado para los terrenos -a 35 kilómetros de Tokio, en cuyo centro la pasada semana se vendió el metro cuadrado a 5,8 millones de pesetas-, la Disney decidió limitarse a construir el parque y luego venderlo a un consorcio bancario que lo gestiona por un sistema de franquicia. Hoy, los americanos, aunque reciben el 8% de las entradas y en torno al 10% de lo que rinden las zonas comerciales, se tiran de los pelos. Su negocio es inmenso. Pero podía haber sido mayor. Y es lo que intentan en España, según las impresiones recogidas.

De los cuatro puntos estudiados con mayor interés por la Disney, el de la playa de los Arenales, unos kilómetros al sur de Alicante, entre Santa Pola y Elche, lo ha trabajado con especial interés el grupo encabezado por el marqués de Griñón. Carlos Falcó y Fernández de Córdoba ha realizado al menos dos viajes a la zona el último mes, según cuentan los camareros y hoteleros que dicen haberle visto.

Carta de Boyer

Entre los apoyos del marqués figuran José María Sáenz de Vicuña, director general de Banesto y vinculado a varias multinacionales presentes en España (CocaCola y Warners Brothers), y con el de Jaime Urzáiz, cuyas relaciones con la Disney datan de cuando España inició gestiones para montar un pabellón en América. El proyecto de Falcó sufrió cierto revés a raíz de ponerse en contacto con el Banco Exterior de España, cuyo grupo se quedó con propiedades del Grant Alacant -la mayor urbanización del lugar- cuando entró en crisis la inmobiliaria Calpisa. Enterado del asunto, poco antes del verano, el entonces ministro de Economía y Hacienda, Miguel Boyer, dirigió una carta a la Disney en la que comunicaba el propósito del Gobierno de permanecer neutral.

Aunque el cese del superministro puede beneficiar a este grupo, según una fuente allegada al mismo, el hecho es que Boyer preside hoy el Banco Exterior. Y la última vez que Carlos Falcó estuvo en la zona, hace dos semanas, no parecía muy animado.

En el triángulo Pego-Oliva-Denia, entre Alicante y Valencia, descansan los sueños de Juan Lladró. Este valenciano, cuyas cerámicas venden casi 5.000 millones de pesetas al año en Estados Unidos, donde sus figuras son tan admiradas en los despachos de los ejecutivos como en Inglaterra una secretaria con acento de Oxford, reconoce que lleva "dos años empeñado con un grupo de amigos en que venga la Disney a España". Entre ellos, los hermanos Sáez Merino, cuyo éxito empresarial estriba en los pantalones Lois. Figuraba también el constructor Gil Terrán, fallecido hace dos semanas. Lladró confirma que a mediados de julio tuvieron una reunión en Estados Unidos con varios jefes de la Disney y señala que, si llega el caso, no les faltará dinero, aunque "depende de dónde vaya pondremos más cariño".

Sobre Cabanes, ya de Castellón, también los hermanos Gimeno, primeros hoteleros de la provincia, admiten que llevan dos años detrás de Disney, junto a otros intereses representados en Fomento del Turismo. También han sido recibidos por la Disney. Pero se muestran escépticos y creen que la Administración, sobre todo la Generalitat valenciana, está con Lladró.

En Ametlla, de Tarragona, emplazamiento que cuenta con el apoyo de la Generalitat de Cataluña, recelan igualmente de la neutralidad de la Administración central. El hombre que intenta aglutinar a empresarios y financieros y que se ha presentado a directivos de la Disney como persona de confianza del Gobierno catalán es Manuel de Prado y Colón de Carvajal, ex presidente de Iberia.

La Administración intenta evitar una 'subasta de ayudas'

"La Administración española no tiene ninguna prisa en cerrar la negociación para que venga Disney, dice Ignacio Vasallo, director general de Promoción del Turismo. El hombre que ha negociado hasta ahora por España asegura que "no vamos a permitir una subasta de ayudas por parte de las autonomías". A su juicio, "lo menos importante de la operación será encontrar los 350.000 millones de pesetas para invertir"."No tenemos prisa, porque cada día que pasa ha aumentado la ventaja de España sobre Francia", indica Vasallo. "Depende de los americanos: si quieren correr, correremos. En un proyecto de este tamaño, cuyas conversaciones resultan de gran complejidad, es lógico ir a por el máximo beneficio y da igual perder un mes que cinco".

"Lo menos importante será el poner los 350.000 millones de pesetas. Ha habido varias ofertas [luego añade que por parte de grupos de intermediación extranjeros]. Lo principal será traer el saber hacer de Disney, que beneficiará a todos los empresarios españoles. La Administración ha descartado igualmente el poner dinero, directa o indirectamente, en las sociedades. No apoyamos a ningún grupo concreto. Cuando se forma uno le ponemos en contacto con Disney".

Ignacio Vasallo piensa que, al final, será un ordenador el que decidirá el emplazamiento, sobre el cúmulo de datos proporcionados por España y Francia: rentas de la población, comunicaciones, cultura, propiedades, temperaturas, fotografías aéreas, etcétera. En el mismo ordenador han sido introducidas las condiciones que ofrece cada país.

"Ellos creían que podría estar el resultado para principios de agosto, y se han retrasado, algo", prosigue el negociador. "Las condiciones que ofrece cada país son muy difíciles de comparar. Sólo son cotejables a través de un programa muy elaborado de ordenador. Francia tiene rentas per capita más altas y poblaciones más grandes, así como mayor cercanía a Europa, occidental.

En España disponemos de mejor infraestructura de alojamientos, mejor clima y mejor turismo para este proyecto. Aquí vienen fundamentalmente familias con niños, mientras que a los franceses les visitan muchas personas de más edad y matrimonios sin hijos.

Otro dato de interés es que todos los principales operadores turísticos extranjeros apoyan la oferta española. Tengo unas 80 cartas de ellos y aparecen los principales, además de otras representativas, como la del presidente de la Federación Internacional de Operadores".

Al comentar la estrategia negociadora de Disney, declara tajante: "El parque no irá al País Valenciano o a Cataluña porque ofrezcan 10.000 millones de pesetas más. Hay un acuerdo clarísimo: cualquier incentivo que ofrezca una comunidad se negociará antes de la decisión final y se incluirá en el paquete global. La Administración no va a permitir la subasta de ayudas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de agosto de 1985

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