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Crítica:El cine en la pequeña pantalla

'Los camaradas', obra maestra

Término siempre espinoso el de obra maestra, este crítico se arriesga a aplicarlo a Los camaradas, la película que Mario Monicelli dirigió en 1963 y que hasta hoy no ha podido ser contemplada por el público español. El apasionamiento de tal criterio puede no ser compartido por los espectadores menos adictos a la comedia agridulce y la crónica social, pero será extraño que incluso el más indiferente regatee aplausos a la ejemplaridad de un guión, en el que se entremezclan con sabiduría los tonos tragicómicos de un fresco histórico, el del norte de Italia de principio de siglo, y la sensibilidad de una brillante puesta en escena en la que tanto se han inspirado directores posteriores, Bertolucci, entre ellos, para su Novecento.Enmarcada en el Turín que se industrializaba frente a los mínimos derechos de los obreros, Los camaradas narra la ingenua toma de partido de los empleados de una fábrica textil que reivindican una hora menos de trabajo al día, 16 en lugar de 17, para evitar los accidentes que el cansancio provoca en el último tramo de cada jornada. La aparición de un extraño y entrañable profesor Sinigaglia (fascinante interpretación de Marcello Mastroianni) conduce esa pro testa por los caminos de la huelga, a partir de los cuales cada personaje se dibuja con caracteres propios, ilusionados unos, reticentes otros, intrépidos y cobardes, componiendo un friso social que se alimenta a partes iguales del sainete y de la tragedia, conmoviendo y haciendo sonreír a cuantos hayan quedado seducidos por el tono directo y riguroso de sus imágenes. No hay novedad semántica, pero sí inteligente y sensible aplicación de sólidas formas narrativas.

En el reparto se citan actores variopintos como exige su carácter de coproducción. Marcello Mastroianni es acompañado por Renato Salvatori (espléndida la secuencia en que ambos se sinceran la noche que no pueden dormir), Bernard Blier, el timorato padre de familia que no se atreve a culminar la huelga; Folco Lulli, que se arriesga y es abandonado por todos; Annie Girardot, la prostituta; François Perrier, el maestro; Raffaella Carrá, la joven enamorada; y por otros actores menos populares para personajes tan vivos como el del mísero emigrante esquirol y el adolescente que sueña con que su hermano pequeño sí pueda estudiar.

Censurada en España

Película coral, aunque capitaneada por la figura de Mastroianni, tuvo más éxito en Italia que en Francia, el país coproductor, y mala suerte en España, donde fue radicalmente censurada por sus implicaciones políticas y rechazada por los distribuidores a causa de su fotografía en blanco y negro. Un error bobo, toda vez que en sus tonos grises logra el operador Giuseppe Roturgno el clima miserable de esos personajes entre la amargura y la esperanza.Una laguna más en la información cinematográfica de los españoles, que hoy corrige TVE al presentar el estreno de Los camaradas, pero que ya no puede sustituir la importancia que hubiera tenido hace 20 años. El filme merece ser contemplado por la posibilidad de que sea ésta una ocasión irrepetible.

Los camaradas se emite hoy a las 21.35 por TVE-1

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de marzo de 1985