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El burgalés Juan José Laborda, nuevo secretario general del PSOE de Castilla y León

Juan José Laborda, un burgalés de origen vasco, de 37 años de edad, ,inició ayer una nueva e incierta carrera política, al ser elegido secretario general del Partido Socialista de Castilla y León (PSCL), lo que, de acuerdo con diversas fuentes, llevará aparejado que se convierta, en un futuro cercano, en candidato socialista a la presidencia de la Junta castellano-leonesa en las próximas elecciones antonómicas.

Laborda, que resultó elegido tras casi 24 horas ininterrumpidas de tensas negociaciones, afirmó que, por el momento, hará compatibles sus nuevas funciones al frente de¡ inestable PSCL con su anterior cargo de portavoz del PSOE en el Senado.Demetrio Madrid, hasta ahora secretario general regional y a partir de ahora presidente de la ejecutiva regional -cargo prácticamente honorífico que ha sido creado expresamente para satisfacer sus demandas-, ha sido, paradójicamente, el gran perdedor en este congreso. Sus maniobras en la sombra tratando de imponer sus hombres para ocupar cargos en la ejecutiva parecen haber contribuido a incrementar la irritación que su figura despierta entre los máximos dirigentes del PSOE. Ayer se consideraba muy poco probable que Demetrio Madrid, actual presidente de la Junta autonómica, sea seleccionado por el PSOE como candidato a la reelección.

Por el contrario, se consideraba muy posible que Laborda, profesor de Historia y periodista, vuelva a resultar favorecido desde la calle de Ferraz también para encabezar la candidatura socialista en las elecciones autonómicas de 1987.

El respaldo, superior a un 60%, dado por los delegados a la nueva ejecutiva, no refleja, sin embargo, el clima de división en el PSCL, que se hizo patente ayer en la jornada de clausura del cuarto congreso de los socialistas castellanoleones.

El consenso alcanzado a duras penas el sábado para formar una candidatura de integración, quedó roto a las seis de la mañana de ayer, cuando Demetrio Madrid interpuso un veto contra el candidato a la vicesecretaría general, el vallisoletano Jesús Quijano.

Previamente, el presidente de la Junta y secretario general saliente había vetado también al salmantino Ciriaco de Vicente, secretario primero del Congreso de los Diputados, que pretendía presentar una candidatura alternativa a la oficialista que respaldaba a Laborda.

A partir de ese momento, la jornada del domingo se transformó en un completo caos, llegándose en varias ocasiones al borde de la ruptura, especialmente cuando los delegados de León, que aspiran a trasladar a esta ciudad la sede de las Cortes autonómicas, conocieron unas declaraciones -al parecer, apócrIas- de Laborda, en las que éste prometía emplazar las Cortes en Burgos.

El clima de enfrentamientos interprovinciales en una comunidad en la que las peculiaridades son múltiples y el sentimiento regional escaso tuvo su reflejo en el congreso, celebrado en una escuela técnica bajo la presidencia de una gigantesca estatua dedicada a la diosa Ceres, cuyo modelo fue, en su día, una nieta del general Franco. La mala organización del acto, celebrado sin la más mínima publicidad -contra lo que viene ocurriendo en el resto de las regiones- contribuyó a crear una sensación de cierto caos; no sólo dimitió en determinado momento todo el servicio de orden, sino que hubo que repetir una votación decisiva.

Los buenos oficios del secretario de organización del PSOE, José María Benegas, y las veladas amenazas dirigadas por Guillermo Galeote a Demetrio Madrid acabaron, sin embargo, por surtir efecto.

Pasadas las ocho de la tarde, el consenso se recompuso, no sin algunas alteraciones, y se llegó a una lista única para la nueva ejecutiva y a otra para cubrir los nueve puestos del comité federal que corresponden a la región.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de marzo de 1985

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