Lewis, con trastornos psicológicos, y los ciclistas callan su 'doping' de sangre

Los trastornos de los reyes del deporte norteamericano también han alcanzado al gran monarca, Carl Lewis, y al pujante ciclismo. Los cuatro campeones olímpicos ciclistas no han contestado, otorgando, a las últimas acusaciones de doping con transfusiones sanguíneas. Incluso Carl Lewis, pitado recientemente en el Madison Square Garden, parece tener ciertos desequilibrios psicológicos.El asunto de las transfusiones sanguíneas en el seno del equipo de ciclismo ha ocasionado un rudo golpe a quienes creían en las nueve medallas olímpicas estadounidenses. El entrenador era el polaco Edward Borysewitzs, conocido como el Eddy B. Steve Hegg, Leonard Hitz, Pat McDonough y Rebeca Twigg han guardado el más absoluto silencio tras las acusaciones del médico del equipo norteamericano.

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La consecuencia más directa de esta denuncia no rechazada parece que será la retirada del que iba a ser posible patrocinador, la marca de productos alimenticios Nabisco. Además del dinero invertido para dar su nombre al Gran Prix de tenis, pensaba ofrecer 400.000 dólares, unos 700 millones de pesetas, para impulsar aún más el deporte de las dos ruedas, ya con gran auge en Estados Unidos.

Por último, mientras Mary Decker lucha por olvidar su tragedia de Los Ángeles, la caída en el choque con Zola Budd, y ya corre con el nombre de su marido el lanzador de disco británico Richard Slaney, Carl Lewis ha perdido su ángel con el público. Lo que nunca le había sucedido le ocurrió hace dos semanas al ser pitado en el Madison de Nueva York, por renunciar a efectuar los dos últimos saltos en la prueba de longitud. Su estado psicológico, al parecer, no anda bien y ya ha dicho que no volverá a saltar en la temporada de pista cubierta. También está cansado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de febrero de 1985.

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