Ángel Delgado Merino

El cordobés que recogió en vídeo la cogida mortal de Paquirri se queja de que le han marginado

Ángel Delgado, el cordobés que perpetuó en la memoria de los españoles las imágenes de la cogida mortal de Francisco Rivera, Paquirri, a cuernos de Avispado, en la plaza de toros de Pozoblanco el pasado 26 de septiembre, se queja de olvido y marginación. Entiende que su derecho a obtener un hueco en la historia de la crónica taurina de este país se enterró justamente el mismo día que el diestro. Otros han acaparado honores y premios -incluido el Ondas- sin dedicarle una simple alusión o reconocimiento a la "primera piedra" -dice- que puso con su vídeo. Con resignación de aficionado a los toros asume el disgusto: "Es injusto que se me haya dejado de lado, aunque en cierta forma veo lógico que la Prensa barra para la Prensa".

Ángel Delgado Merino, con 47 años, casado y con cuatro hijos, dueño de una tienda de alimentación y una vocación casi obsesiva por la fiesta y la reproducción de imágenes estáticas o en movimiento, comprendió días después de aquella tarde de muerte que, desde su anonimato, estaba rozando el protagonismo. Su vídeo -luego aparecerían dos más- recogió el instante en que Avispado levantó definitivamente de la plaza a Paquirri. Todo se desvanecería para, quedar en una simple entrevista televisiva en el circuito regional y, eso sí, un contrato de dos millones de pesetas, cuyo 90% aún está por cobrar. Por este contrato, RTVE obtenía el derecho de utilización, exclusiva de la secuencia de la cogida del diestro desde el 27 de septiembre hasta el 30 del mismo mes, ambos incluidos. Precisamente en esta última fecha el programa Informe semanal emitió el reportaje titulado 'Vida y muerte de un torero', por el que obtendría el premio Ondas. En dicho reportaje se incluían las imágenes tomadas por Ángel Delgado en el ruedo, así como las de la enfermería, cuyo autor fue el cámara de RTVE en Córdoba, Antonio Salmoral. Ángel Delgado se considera el único ausente en la entrega de los premios, mientras Ramón Colom, Javier Basilio y Antonio Salmoral compartían honores, parabienes y estatuillas en Barcelona. "Mi nombre no aparece nunca por ningún sitio, o sea, como si no existiera; no salgo de mi asombro. ¿Es que lo mio no tiene la menor importancia o es que se han perdido todos mis datos personales?", le pregunta al director del programa, al que tacha de falto de delicadeza. Empero, admite su "culpa como novato que no conoce cómo se mueven estas cosas". Su reconocimiento, sin embargo, contrasta con su habilidad para convertir en negocio lo que nació como afición.Ángel Delgado, en el pequeño despacho de su tienda de alimentación, atiborrado de cintas, casetes, cartuchos y fotos con toros y toreros, ha logrado un aceptable maridaje entre las dos caras de su afición. Graba todos y cada uno de los festejos de Córdoba y sus alrededores confiando en el interés de los protagonistas o del mismo Círculo Taurino, que organiza su propio archivo con estas películas. La corrida de Pozoblanco era, en principio, una más.

Hace dos años, la práctica accidental de las bodas lo llevó a obtener el carné profesional de fotógrafo.

¿Se puede olvidar que se han ganado dos millones de pesetas por la muerte de un hombre? "El dinero nunca viene mal. Yo creo que siempre pensaré que lo he ganado por la muerte de un torero. Si me hubiese tocado en la lotería lo hubiese recibido con más agrado; pero los millones no han sido mi obsesión. Si con ellos pudiera conseguir que Paquirri volviese a vivir, ahora mismo los daría".

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